Bertrand Russell: La Esencia de la Filosofía y su Poder Liberador

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Contexto Biográfico de Bertrand Russell

Bertrand Russell, galés de nacimiento (1872), cursó estudios de Matemáticas y Filosofía en la Universidad de Cambridge. Su obra más importante, Principia Mathematica (1910), aborda precisamente la lógica y las matemáticas. Debido a su firme oposición a la Primera Guerra Mundial, fue encarcelado, período durante el cual escribió el texto que hemos estudiado en clase, Introducción a la Filosofía (1919). Falleció a los 97 años en Gales en 1970.

Contexto Histórico y Sociopolítico del Siglo XX

Aunque la vida de Russell abarcó dos siglos, su filosofía se enmarca predominantemente en el siglo XX, una era que se inició con la Primera Guerra Mundial. Inglaterra entró en este conflicto en 1914, con la contienda ya iniciada. Tras el armisticio, surgieron graves problemas sociales y económicos que desestabilizaron varios gobiernos. A esto se sumó el Crack de la Bolsa estadounidense de 1929, lo que impulsó a Inglaterra a conceder la independencia a Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia y Canadá, sentando las bases para la formación de la Commonwealth.

Durante el siglo XX, se consolidaron tendencias del siglo XIX, como la democratización y el liberalismo político. De manera crucial, se continuó la defensa de los derechos de los trabajadores, logrando avances significativos como la aparición de las primeras pensiones, la seguridad social y los subsidios por desempleo. Se puede afirmar que el siglo XX estuvo profundamente marcado por las dos Guerras Mundiales, el ascenso del comunismo y el fascismo, y el proceso de descolonización del Tercer Mundo, factores que, en cierta medida, frenaron el progreso global.

Panorama Filosófico del Siglo XX

A comienzos del siglo XX, el realismo filosófico experimentó un notable auge gracias al éxito de pensadores como George Edward Moore y Alfred North Whitehead. Estos filósofos iniciaron una crítica contundente contra los idealistas, quienes defendían el lema de «ser es ser percibido».

Para refutar el idealismo, Moore argumentó que lo conocido es, evidentemente, algo distinto de la propia conciencia, postulando así una independencia fundamental entre la realidad y el sujeto.

Durante el siglo XX, surgieron tres grandes corrientes filosóficas:

  • Corriente Angloamericana: Caracterizada por la filosofía analítica, de la cual Bertrand Russell fue una figura prominente.
  • Filosofía Rusa: Dominada por filósofos marxistas.
  • Filosofías Continentales Europeas del siglo XX: Incluyendo movimientos como el existencialismo, el personalismo y la fenomenología.

La Utilidad de la Filosofía según Bertrand Russell

Según Russell, muchos opinan que la filosofía carece de utilidad. Este pensamiento surge de un error común al cuestionar la utilidad de la vida y el propósito de la filosofía. Una sociedad próspera posee «bienes del espíritu», un concepto que la filosofía considera fundamental.

Si nos preguntamos qué ha aportado la ciencia, obtendremos una respuesta extensa; sin embargo, lo contrario ocurrirá si formulamos la misma pregunta sobre la filosofía. Esto se debe a que la ciencia busca resolver los problemas que la propia filosofía plantea, lo que lleva a considerar al filósofo como un «buscador de problemas».

Muchos filósofos han pretendido, mediante verdades absolutas, dar respuesta a numerosos problemas, como es el caso de la religión; sin embargo, finalmente comprendieron que la filosofía no busca ofrecer soluciones definitivas a todos los interrogantes.

Por ello, Russell afirma que el verdadero valor de la filosofía reside en el concepto de incertidumbre. Si uno se guía únicamente por el sentido común, estará actuando bajo sus propios prejuicios y creencias. Para contrarrestar esto, la filosofía es capaz de liberarnos de las garras de la costumbre en la que estamos inmersos. Es cierto que no nos aporta certezas absolutas, pero sí nos permite investigar y rechazar los dogmas, lo que nos conduce a cultivar en nosotros mismos la llamada «duda liberadora».

Mediante la contemplación filosófica, el filósofo examina el mundo buscando la totalidad sin divisiones, lo que permite ampliar los horizontes del yo. Es decir, la filosofía busca convertirnos en seres de alguna manera infinitos, dado que nuestro conocimiento ya posee esa potencialidad.

Russell se opone al idealismo, que pretende amoldar el mundo al yo, y critica la famosa frase del filósofo griego Protágoras: «El hombre es la medida de todas las cosas». Su objetivo es enriquecerse a través de la experiencia de la realidad tal como es, incluso si no se ajusta a un ideal preconcebido.

Para alcanzar la verdadera filosofía, es imperativo despojarse de cualquier punto de vista personal y de los propios prejuicios. Solo mediante esta actitud se consigue la verdadera libertad, es decir, la filosofía nos libera de los prejuicios del yo personal.