Biografías Militares Británicas: Beresford y Whitelocke en las Invasiones al Río de la Plata

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William Carr Beresford: Trayectoria de un General Británico

William Carr, vizconde de Beresford, fue un general inglés y más tarde mariscal del ejército portugués. Nació el 2 de octubre de 1768 en el condado de Waterford, Irlanda. En 1785 ingresó al ejército británico y, al año siguiente, perdió la visión de un ojo durante una cacería.

Participó en la batalla de Tolón y, bajo el mando del general David Baird, en la campaña de Egipto. Acompañó a este jefe en la conquista de la colonia del Cabo de Buena Esperanza, en el sur de África. En 1806, comandó las tropas militares que invadieron Buenos Aires. En 46 días de ocupación, supo ganarse, si no la adhesión, al menos el respeto de los porteños, por la ecuanimidad y mesura con que gobernó la ciudad.

Después de la reconquista, permaneció prisionero en Luján. Antes de ser confinado en el interior, logró fugarse a Montevideo junto con el teniente coronel Denis Pack —jefe del famoso regimiento escocés 71 de Infantería—, gracias a la complicidad de Saturnino Rodríguez Peña y un grupo de conspiradores de Buenos Aires que trabajaban a favor de la independencia. Establecido en Montevideo, rehusó intervenir en la segunda invasión.

De regreso a Inglaterra, durante los años siguientes participó brillantemente en la Guerra de España contra las fuerzas napoleónicas y reorganizó el ejército de Portugal, del que llegó a ser mariscal. Al terminar la Guerra Peninsular, fue nombrado barón de Beresford —más tarde sería vizconde—, con una pensión de dos mil libras anuales, hereditarias por dos generaciones. En 1828, siendo el duque de Wellington primer ministro de Inglaterra, lo designó comandante en jefe de la Artillería Real. Retirado de la actividad pública en 1830, pasó los últimos años de su vida en Bedgebury, Kent, donde murió el 8 de enero de 1854.

Adaptado de Perez Amuchástegui, A. (Dir.), Crónica Argentina. Buenos Aires, Conosur, s/f edición, p. 41.

John Whitelocke: El Comandante de la Segunda Invasión Inglesa

Sir John Whitelocke (Inglaterra, 1757 - Buckinghamshire, Inglaterra, 23 de octubre de 1833) fue un oficial del ejército británico, descendiente de Sir James Whitelocke.

Whitelocke ingresó en el ejército en 1778 y ascendió a coronel en 1793. En ese mismo año, la parte bajo dominio francés de la isla de Santo Domingo pidió a Inglaterra ser incluida como protectorado británico. El gobernador de Jamaica organizó entonces una expedición de ocupación el 9 de septiembre de 1793, compuesta por unos setecientos hombres a las órdenes del coronel Whitelocke. Desembarcó el 19 de septiembre en Jérémie, pero fue rechazado en su arremetida contra Cabo Tiburón. Después de recibir refuerzos, tomó Saint Marc, Logane y Arcahay, y realizó un segundo ataque contra Cabo Tiburón, esta vez exitoso, gracias al cual logró el dominio de casi toda la costa occidental de la isla, con excepción de Puerto Príncipe. Asistido por toda la fuerza auxiliar de la parte española del país, sitió Port-de-Paix en la costa septentrional. Intentó en vano sobornar al general Lavaux, comandante de la ciudad, para que entregara el bastión. Poco después, tras la llegada de nuevos refuerzos provenientes de Jamaica, el balance de fuerzas se inclinó a su favor y, el 14 de junio de 1794, finalmente pudo ocupar la ciudad.

Whitelocke arribó a Montevideo en abril de 1807 con un ejército de 6.000 hombres al que agregó el de Auchmuty y el remanente del ejército de Beresford, con lo que llegó a reunir un total de 12.000 hombres disciplinados y bien entrenados. Dejó en Montevideo una guarnición de 2.000 soldados y marchó con el resto a Maldonado. De allí, bajo la protección de la flota naval del almirante Sir Home Riggs Popham, desembarcó el 28 de junio de 1807 en Ensenada, al sur de Buenos Aires.

La resistencia en las calles fue feroz, obligándolo a combatir el día entero, al final del cual había sufrido 1.100 bajas y otros 1.500 de sus hombres habían sido capturados. Al día siguiente renovó el asalto, pero la resistencia fue incluso más fuerte: para el mediodía, las fuerzas británicas habían sido batidas y rodeadas, y habían sufrido la pérdida de más de 2.000 soldados, por lo que Whitelocke ofreció su inmediata capitulación. Debió aceptar condiciones humillantes: evacuar la frontera meridional del río dentro de las siguientes cuarenta y ocho horas y liberar la ciudad de Montevideo en el plazo de dos meses. La rendición fue ratificada el 7 de julio y cumplida al pie de la letra por Whitelocke, quien dejó Montevideo el 1 de septiembre junto con todo su ejército.