El Califato de Córdoba y los Reinos de Taifas: Historia y Evolución
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El Califato de Córdoba (929-1031 d.C.)
Ante la evidente decadencia del Emirato, Abderramán III se proclamó califa y príncipe de los creyentes en el 929 d.C., dando inicio al Califato de Córdoba. Abderramán III restableció la autoridad del poder central de Córdoba sobre la mayor parte del territorio de Al-Ándalus, logrando la rendición de las últimas disidencias, como las de Badajoz y Toledo. Además, contuvo a los fatimíes del Norte de África y a los cristianos del Norte, quienes le rindieron vasallaje.
Le sucedió su hijo Al-Hakam II, quien destacó por la protección y el interés mostrado por la cultura y las artes. El califa ejercía el poder absoluto y de él dependía la administración central (la cancillería, dirigida por un visir; el consejo; y la administración de hacienda, dirigida por los diwanes), la administración de justicia (representada por jueces o cadíes) y la administración territorial, con dos tipos de territorios: las provincias o coras (controladas por un gobernador o emir) y las zonas fronterizas.
A la muerte de Al-Hakam II, la sucesión recayó sobre su hijo Hisham II. Intentaron sustituirle por un tío suyo, pero su propia madre y su tutor hicieron fracasar la conjura al conseguir eliminar al pretendiente al trono. Almanzor, como primer ministro, le arrebató el poder a Hisham II, aunque dio todas las órdenes en su nombre contra los cristianos del Norte, llevando a cabo diversas campañas militares o razzias, atacando ciudades como Barcelona, Santiago de Compostela, León, Pamplona y Burgos, y sembrando el terror en el Norte cristiano.
Los Primeros Reinos de Taifas (1031-1086 d.C.)
A la muerte de Almanzor, el califato entró en un periodo de crisis. Tras la muerte del hijo de Almanzor, se desencadenó en 1009 una guerra civil por el trono, que finalizó con el derrocamiento del último califa y la abolición formal del califato en 1031. Surgieron 39 pequeños reinos gobernados por príncipes locales en Al-Ándalus, entre los que destacan Zaragoza, Toledo, Badajoz, Sevilla y Granada. Este periodo fue aprovechado por los reinos cristianos para reconquistar algunos territorios o exigir el pago de impuestos o parias.
Los Segundos Reinos de Taifas (1212-1238 d.C.)
La derrota en la batalla de las Navas de Tolosa supuso el inicio de un nuevo periodo de fragmentación de Al-Ándalus en los segundos reinos de Taifas, destacando las Taifas de Murcia, Valencia y Arjona, aunque tuvieron que soportar la presión cristiana y el pago de tributos. Durante este periodo, tuvieron lugar las conquistas cristianas en el Levante por Jaime I de Aragón y en la Alta Andalucía por Fernando III el Santo.