Características generales y lingüísticas del texto expositivo y argumentativo

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Características generales y lingüísticas del texto expositivo

Estructura: consta de 3 partes: introducción, cuerpo expositivo y conclusión.

La exposición es la explicación de un tema o de ideas de manera clara, ordenada y precisa. El autor, con objetividad, proporciona información al lector y hace comprensible dicha información.

  • No deben aparecer opiniones personales ni referencias al yo del autor.
  • Predomina la función referencial.
  • Los registros y la variedad lingüística deben ser adecuados según el destinatario del texto.
  • Uso de oraciones enunciativas (afirmativas o negativas) que sirven para presentar hechos, pensamientos, etc.
  • Los verbos suelen estar en presente de indicativo (aunque también puede usarse el pasado y el futuro).
  • Predominio de los sustantivos sobre los adjetivos.
  • Uso de terminología específica (empleo de palabras no ambiguas).
  • Uso de conectores (ya que, no obstante, etc.).

Recursos frecuentes de la argumentación

Los recursos más frecuentes de la argumentación son de tipo retórico o lingüístico:

Estructura

Consta de: introducción, cuerpo argumentativo y conclusión. Según el lugar que ocupe la tesis en el texto, tenemos:

  • Estructura deductiva: la tesis al principio del texto.
  • Estructura inductiva: la tesis al final del texto.
  • Estructura circular: la tesis al principio y al final del texto.

Rasgos lingüísticos

  • Se utiliza la primera persona (singular o plural) y verbos como pienso, opino, etc., acompañados de expresiones como personalmente, en mi opinión, etc.
  • Sintaxis compleja: para que los argumentos sean lógicos se emplean oraciones largas, con muchas coordinadas o subordinadas. Por ello abundan los conectores causales, finales, consecutivos, adversativos, etc.
  • Se usan locuciones adverbiales y nexos que indican orden en la exposición de las ideas, para ordenar el discurso y aclarar las ideas.
  • Se emplean citas de autoridad u opiniones de personalidades de reconocido valor (filósofos). El uso de frases hechas también es un buen recurso.
  • Predomina la función conativa (conseguir un efecto determinado en el receptor). Para interpelar al receptor se usan a menudo preguntas retóricas.
  • El uso de figuras retóricas (comparación, metáfora, antítesis, parábolas, ejemplos, etc.) embellece la argumentación y la hace más comprensible y convincente.
  • Todas las afirmaciones que hacemos deben estar fundamentadas en el texto.

El texto expositivo-argumentativo

Es habitual la estructura expositivo-argumentativa, que informa y pretende convencer de una determinada opinión o tesis. Pueden aparecer elementos modalizadores, a diferencia del texto expositivo, que pretende dar objetividad y en el que abundan los elementos impersonalizadores y la ausencia de léxico marcado.

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