Carlos III: Reformas Económicas y Despotismo Ilustrado en España (1759-1788)

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Las Reformas Económicas en el Reinado de Carlos III (1759-1788)

Introducción

A la muerte sin descendencia de Fernando VI, accede al trono español su hermanastro, Carlos VII de Nápoles, cuyo reinado supuso la culminación del programa político, cultural y económico de la Ilustración española. Así, frente a la política de pacífica neutralidad y pactista de su predecesor, Carlos III llevó a cabo una política “activa”, que ponía en práctica el principio del despotismo ilustrado (“Todo para el pueblo pero sin el pueblo”), y que se concretó, por ejemplo, en una alianza con Francia a través del llamado Pacto de Familia (lo que supuso la entrada de España en diversos conflictos, como la guerra contra Inglaterra y Portugal) y el enfrentamiento directo con Inglaterra a propósito de unos colonos ubicados en las Islas Malvinas, que España deseaba expulsar.

La política interior: las reformas económicas

En aplicación del principio del despotismo ilustrado, Carlos III llevó a cabo un programa de desarrollo económico, administrativo y cultural, apoyado en colaboradores como Grimaldi, el Marqués de Esquilache, el Conde de Floridablanca y Campomanes, que se concretó en:

  • Una reforma de la Hacienda Pública, así como la creación de la lotería por el Marqués de Esquilache.
  • Una mejora en la producción agrícola e industrial.
  • Un fortalecimiento del ejército de tierra y de la Armada, con el objetivo de recuperar los territorios italianos y la defensa de los intereses coloniales amenazados por Inglaterra.
  • Una política de grandes obras públicas, centrada sobre todo en Madrid (pavimento, alcantarillado, jardines, paseos, etc.), aunque también en otras ciudades como Barcelona (Barrio de la Barceloneta).
  • La creación de centros de enseñanza y de estudio y de la Orden de Carlos III (1771).
  • Una política encaminada a la mejora de las comunicaciones, como el intento de mejorar las comunicaciones con el norte peninsular con una red radial desde Madrid o la construcción del Canal de Castilla y del Canal de Aragón.
  • La intervención en los municipios arrebatando atribuciones, controlando las haciendas municipales y creando determinados cargos municipales elegidos por los vecinos.

Pero, dicho reinado no estuvo exento de problemas, como fue el Motín de Esquilache, motivado por el intento de reformar en 1766 la vestimenta tradicional de Madrid de sombrero de ala ancha y capa larga. Pero, en el fondo de dicha revuelta subyacía el malestar por una crisis de subsistencia y un invierno muy crudo, la subida de los precios del cereal tras el decreto de libre comercio de granos y la crítica contra el régimen señorial. Este motín, que se extendió sin coordinación alguna por otras ciudades de la geografía española (Cuenca, Barcelona, Zaragoza, Sevilla, Lorca,…), supuso finalmente la caída y posterior destitución de Esquilache como secretario de estado y su destierro a Nápoles. Además, se reformó todo el gobierno, desterrando de él a los miembros no españoles del mismo, aunque el precio de los productos alimenticios siguió alto, y se mantuvo la Real Orden que regulaba las obligaciones sobre la vestimenta con capa corta.