La Casa de Bernarda Alba: Personajes, Jerarquía y Rebelión
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El desenlace y la ruptura del orden
Al final, se produce el enfrentamiento directo con su madre; le arrebata el bastón y lo parte en dos mientras dice: “Esto hago yo con la vara de la dominadora”. Con el subsiguiente suicidio de Adela, se cierra para sus hermanas el camino de la libertad.
Personajes secundarios y su rol en la trama
Junto a la madre y las hijas, aparecen otros personajes fundamentales en la obra:
- La Poncia: Una criada de 60 años que comparte con Poncio Pilatos su tendencia a lavarse las manos y su rol de gobernanta. Ambigua y esquiva, oscila entre su papel de tentadora (al hablar de los hombres a las hijas) y el juego de sus alusiones a Bernarda, a la cual teme; sus temores y su odio le impiden hablar con claridad.
- María Josefa: Madre de Bernarda, es, junto a Adela, el personaje que se rebela contra el autoritarismo. Da cauce a su rebelión a través de su locura, la cual le otorga la fortaleza necesaria para proclamar sus anhelos de libertad. Su prisión resulta aún más asfixiante que la de las hijas de Bernarda, al ver reducido drásticamente su espacio vital.
- Prudencia: De 50 años, encarna la resignación y la sabiduría propias de la edad.
La presencia de los personajes invisibles
Junto a todas estas mujeres, la sombra del hombre gravita constantemente sobre la escena en forma de personajes invisibles, como son Pepe el Romano, el notario Don Arturo, los segadores y el hombre de los encajes.
Jerarquía social y crueldad
En la obra se observa una jerarquía social bien definida:
- Estrato superior: Bernarda y sus hijas.
- Estrato intermedio: La Poncia.
- Estrato inferior: Las criadas.
- Miseria absoluta: Representada por la mendiga, a quien se le niega todo con palabras tan duras como: “También están solos los perros y viven”.
Los personajes de cada estrato son crueles con quienes se encuentran en el nivel inferior. Las relaciones están dominadas por la hostilidad, como se evidencia en los sustantivos abstractos de las acotaciones (“crueldad”, “odio”), los numerosos insultos (“pérfida”, “dominanta”), las insinuaciones (“mete tu lengua en la madriguera”) y las expresiones cargadas de violencia.
La sumisión frente a la rebeldía
Junto a la crueldad, los personajes se caracterizan por una sumisión resignada teñida de odio. Sin embargo, la excepción son Adela y María Josefa, quienes son capaces de rebelarse contra el sistema establecido.