El Cinquecento: Clasicismo y Manierismo en el Arte del Renacimiento Italiano
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El Cinquecento: Del Clasicismo al Manierismo en el Arte Italiano
Contexto Histórico y Artístico
El Cinquecento, o siglo XVI, se inicia en Florencia con un clima de tensión política y religiosa. Girolamo Savonarola encabezó una rebelión popular que acabó con la expulsión de los Médici y la instauración de una república teocrática. Por el contrario, Roma resurgía bajo el patronazgo artístico de papas como Julio II y León X, que pretendieron devolver a la ciudad su antiguo esplendor y se rodearon de los mejores artistas del momento. Como consecuencia de todo ello, en el siglo XVI Roma relevó a Florencia como principal centro artístico, al que poco después se unió Venecia.
Al mismo tiempo, el Renacimiento dejó de ser un fenómeno exclusivamente italiano y extendió su influencia por Europa. Dentro del Cinquecento, se distinguen dos etapas: el Clasicismo o Alto Renacimiento y el Manierismo, que surge a partir de los años 20.
Arquitectura
La arquitectura clasicista, en comparación con la del Quattrocento, se hizo más monumental y más sobria en lo decorativo, al tiempo que optaba preferentemente por la planta centralizada con cúpula en los edificios religiosos.
A partir de los años 20, la crisis general de la cristiandad se reflejó también en el arte a través del Manierismo como crisis del lenguaje clasicista. Los templos y edificios públicos se apartaron menos de la sobriedad y el equilibrio clásicos, mientras que en los palacios y villas privadas se experimentaba con frecuencia con formas lúdicas y efectistas. Destacaba en este sentido el jardín manierista, concebido para el disfrute de los propietarios y la sorpresa de sus invitados.
Características del Manierismo Arquitectónico
- El arquitecto rechazaba la norma en favor de su libertad individual y de su concepto personal de la belleza.
- Los conceptos de armonía, orden y proporción cedieron el paso a la libre yuxtaposición de los elementos arquitectónicos.
Escultura
La escultura del Cinquecento se inclinó preferentemente por la figura humana desnuda. Un hecho de gran trascendencia fue el descubrimiento del grupo escultórico Laocoonte y sus hijos, así como de otras muchas piezas antiguas que habían de ejercer una gran influencia en los artistas de la época. Como en la arquitectura, se buscaba más la grandiosidad que el detalle ornamental.
A partir de los años 20, la escultura manierista se decantó por lo novedoso y sorprendente. La figura indiscutible de todo el periodo fue el longevo Miguel Ángel, cuya obra partió de planteamientos clasicistas para culminar en un estilo personal independiente de cualquier norma, por lo que también en este campo se le puede considerar el iniciador del Manierismo.
Pintura
Los pintores del siglo XVI mostraron más interés por los contenidos temáticos que por el sistema de representación. Se aprecia en ellos una notable mejora técnica, consiguiendo de este modo una perfecta integración de las figuras y los fondos.
Desde los años 20, muertos ya Leonardo da Vinci y Rafael, la pintura entró en la fase del Manierismo. Este estilo, en sus pretensiones de originalidad, recurrió a procedimientos como la alteración de las proporciones anatómicas.