Claves y Personajes de El Burlador de Sevilla
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Personajes Clave y Estructura Social
Batricio: El Último Burlado
Batricio es el último de los burlados, representando uno de los ejes de oposición entre la Corte y la Aldea. Don Juan le vence acudiendo a la falsa promesa de honor (el matrimonio). Batricio es también el último en la escala social y, al mismo tiempo, la antifigura del burlador. Es el primer burlado contra quien Don Juan actúa de manera brutal: la unión (su boda con Aminta) ya era un hecho y ese hecho se visualiza en escena. Se nos lo pinta como a un verdadero enamorado. Ante la llegada de Don Juan, ante su mero anuncio, Batricio reflexiona con desengañado escepticismo:
Téngolo por mal agüero,
que galán y caballero,
quitan gusto y penas dan.
La Figura Paterna
El único padre realmente funcional de las cuatro burladas es Don Gonzalo de Ulloa, y el matrimonio de Doña Ana, esencial en la cadena dramática que conduce a la muerte de Don Gonzalo, le es dictado por el Rey al propio Comendador. En el momento en que este muere, asume la función paterna que nadie es capaz de asumir: la de castigar al perturbador.
El padre de Arminta se deja engañar bajo el señuelo de emparentar con la nobleza; el de Tisbea ni existe en escena, es solo una mención. Hay también un viejo padre (el de Don Juan, Don Diego Tenorio).
Don Juan tiene una filiación duplicada: por una vía, su linaje (representado por su padre, Don Diego Tenorio) y, simbólicamente, el Rey de Castilla; por otra, su acción transgresora lo enfrenta al Rey de Nápoles y, finalmente, a la autoridad divina representada por la Estatua de Piedra (Don Gonzalo).
Mito y Leyenda de Don Juan
La Estatua de Piedra, que ejecuta la venganza desde el sepulcro, y la pareja Amo-Criado (Don Juan y Catalinón), tienen sin duda sus raíces en la antropología universal. Por tanto, podemos hablar de un claro sedimento de un mito que perdura hasta hoy. En tanto que artefacto cultural, el mito de Don Juan ilumina no solo a los personajes y hechos que lo configuran, sino también los sistemas de pensamiento, los modelos críticos que la sociedad usa para entender sus significados.
Don Juan es un mito creado en, por y desde el interior del teatro mismo. La imagen de la Estatua de Piedra no solo se mueve, sino que habla y actúa como efecto de tramoya o moderna adaptación del deus ex machina clásico. El Burlador va a ser burlado a su vez como consecuencia de su conducta, y todo ello va a suceder en el tiempo teatral de la representación, elemento necesario para entender la eficacia del mito creado.
Se trata de alguien que viola una ley por medio de un engaño y que es castigado por la intervención inesperada de un ser sobrenatural que le obliga a asumir el papel del ofendido, del personaje por quien se han infringido las leyes de la hospitalidad.
Dramaturgia en El Burlador de Sevilla
Esta obra no ha respetado la regla de las tres unidades (lugar, tiempo, acción) del teatro clásico.
- La unidad de lugar: Una historia como la de Don Juan, en la que el vértigo, la inestabilidad y la ruptura son esenciales, no necesita la unidad de lugar.
- La unidad de tiempo: El propio itinerario del protagonista la impide; no se puede pasar en veinticuatro horas desde Nápoles hasta distintos puntos de España.
- La unidad de acción: Trabaja sobre una doble tensión dramática, la de quien huye y la de quienes le persiguen.
La huida sistemática de Don Juan responde a la dinámica de Transgresión-Huida para evitar la aplicación del Orden moral de Transgresión-Castigo. El castigo, o la venganza, es reclamado por quienes han sido burlados. Al final, el castigo le llega al mayor de todos los damnificados: el Muerto (Don Gonzalo).
La historia se desarrolla con un continuo cambio de escenario, y la intriga se articula a través de prolepsis textuales evidentes, por medio de suspensiones escénicas, y los motivos populares (consejas, refranes o canciones) cobran significación en el entramado.
Análisis Temático y Elementos Barrocos
Ateniéndonos a la forma especial que lo barroco adquiere en el género dramático, cabe señalar una serie de elementos de los cuales participa la obra, a saber:
- Un dinamismo que se da en la movilidad de la figura principal, en la misma acción y en los otros personajes.
- Una violencia, encarnada en Don Juan.
- Un contraste entre la posición social del personaje y sus canallescas acciones.
- Tendencia a la hipérbole, a lo desmesurado.
- Una falsa suposición (el engaño como motor de la acción).
- La figura del gracioso (Catalinón).
- La heterogeneidad (mezcla de tonos, espacios y personajes).
- Y, aunque en menor grado, el elemento decorativo.