Concepciones de Dios en la Filosofía Clásica: Platón y Aristóteles
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Dios en la Filosofía de Platón
Para explicar cómo se genera este mundo sensible a partir del inteligible, Platón recurre a un mito: el mito del Demiurgo. El Demiurgo es una especie de dios muy poderoso y sabio que construye el mundo a imagen de las “Ideas” a partir de una materia inicial.
El Demiurgo
El Demiurgo es una inteligencia ordenadora. No es un creador en el sentido de que crea desde la nada, tal como será concebido el Dios cristiano, sino un constructor. Es un ser distinto de las “Ideas” e inferior a ellas, pero superior a todos los dioses y cosas de este mundo sensible.
La Materia
Es aquello con lo que trabaja el Demiurgo. Es totalmente indeterminada y posee movimientos irregulares. Sobre ella opera el Demiurgo transformando lo que era un caos (=desorden) en un kosmos (=orden).
Las Ideas
Son los modelos, los arquetipos, en los que se fija el Demiurgo para construir el mundo. El Demiurgo tratará de hacer el mundo lo más perfecto posible, es decir, lo más determinadamente posible.
Dios en la Filosofía de Aristóteles
Aristóteles define el movimiento como paso de la potencia al acto. Pero como la potencia es algo meramente pasivo, para que algo pase de potencia a acto tiene que ser movido por algo ya en acto. Ahora bien, lo que está en acto habrá pasado de potencia a acto causado por otra cosa en acto, y esto a su vez habrá pasado de potencia a acto por otra cosa en acto, etc. Si la cadena se prolongase al infinito tendría que pasar un número infinito de cambios antes de darse un movimiento en el presente. Pero una sucesión infinita no acaba de pasar nunca por definición. Por lo tanto, si la cadena causal fuese infinita nada se movería en el presente. Pero podemos observar fácilmente que eso no es así, por lo que la cadena causal no puede ser infinita. Luego, tiene que haber un Primer Motor. Esto es, un motor que mueva sin ser movido, que sea inmóvil. A esto es a lo que llama Aristóteles Primer Motor Inmóvil o Dios.
Pero, ¿Cómo puede Dios ser causa primera del cambio sin cambiar Él? Aristóteles dice que “del mismo modo que el ser amado es causa de la pasión del que le ama por deseo de él”. Dicho de modo menos literario: Dios es causa final del movimiento del mundo.
De que Dios sea Inmóvil se desprenden, también, otras dos consecuencias:
La materia es, en sí misma, pura potencia, que necesita de una forma para ser. Por eso allí donde hay materia hay una predisposición al cambio, a adoptar nuevas formas. Pero dado que Dios es, por su propia naturaleza, inmóvil, ha de carecer de materia, será solo forma pura.
Las sustancias físicas aun cuando llegan a ser algo en acto siguen siendo, como hemos visto, algo en potencia. Por eso está en su naturaleza cambiar. Pero dado que Dios es inmóvil no podrá ser nada en potencia. Por eso es solo acto, acto puro. Y por ser acto puro es absolutamente perfecto, pues no puede faltarle nada en el orden del ser. Él, más que nada, es plenamente ser.