Conflicto Dinástico y Transformaciones Políticas en la España de los Borbones
La Guerra de Sucesión Española: Un Conflicto Dinástico y Geopolítico
El inicio del siglo XVIII estuvo marcado por un profundo problema sucesorio en la Corona española tras la muerte de Carlos II sin descendencia directa. Surgieron dos candidatos principales:
- Carlos de Habsburgo (Archiduque Carlos de Austria).
- Felipe de Anjou (nieto de Luis XIV de Francia).
Carlos II designó como heredero a Felipe de Anjou, quien ascendió al trono como Felipe V. Inicialmente, la Corona de Castilla apoyó a Felipe, mientras que la Corona de Aragón se decantó mayoritariamente por Carlos.
El Estallido del Conflicto Internacional (1702)
Los problemas se agravaron cuando Felipe V implementó una política profrancesa, lo que despertó los temores de Gran Bretaña sobre el equilibrio de poder en Europa. Esto condujo a la formación de dos bandos en guerra a partir de 1702:
Bando Borbónico: Francia y España (Felipe V).
Gran Alianza de La Haya: Gran Bretaña, Austria, Provincias Unidas y otros estados europeos.
Escenarios de la Guerra
La guerra se desarrolló en dos escenarios principales:
Escenario Internacional
En el ámbito internacional, las fuerzas de La Haya obtuvieron victorias constantes contra Francia y sus aliados.
Escenario Nacional (España)
En el interior de la península, la guerra se dividió en dos etapas marcadas por los triunfos de cada bando:
- 1702 - 1708: Triunfos del Archiduque Carlos
- Las tropas austracistas avanzaron significativamente, llegando incluso a tomar Madrid. El Archiduque se autoproclamó Carlos III, asumiendo la legitimidad sucesoria.
- Un punto de inflexión fue la Batalla de Almansa (1707), donde se registró una gran victoria de Felipe V, que permitió a los borbones recuperar el control de gran parte del territorio peninsular.
- 1708 - 1715: Triunfos de Felipe V
- Felipe V consolidó su posición militar en la península.
El Fin de la Guerra y el Tratado de Utrecht
En 1714 se firmó el Tratado de Utrecht, que puso fin al conflicto internacional. Sus principales consecuencias fueron:
- Luis XIV continuó siendo rey de Francia y Felipe V fue reconocido como rey de España.
- España perdió todos sus territorios europeos (Países Bajos, Nápoles, Cerdeña, Gibraltar y Menorca), conservando únicamente los territorios peninsulares e insulares (excepto Gibraltar y Menorca, cedidas a Gran Bretaña).
- Gran Bretaña resultó muy beneficiada, obteniendo importantes ventajas comerciales y territoriales.
Crisis Monárquica y la Influencia de la Revolución Francesa
Durante el reinado de Carlos IV, la política exterior estuvo marcada por la inestabilidad y la influencia de los acontecimientos en Francia. En la corte existían dos facciones principales:
- Partido de Floridablanca: Defendían una postura dura, partidarios de evitar el contacto con la Francia revolucionaria y de cerrar fronteras.
- Partido de Aranda: Eran más moderados y buscaban evitar la guerra con Francia, temiendo que un conflicto beneficiara principalmente a Gran Bretaña.
El ejército español se encontraba en una situación precaria, mal preparado, a excepción de la flota.
El Ascenso de Manuel Godoy y la Guerra contra la Convención
Manuel Godoy fue nombrado Primer Ministro, obteniendo su cargo gracias al favor del rey. El evento clave que forzó la política exterior fue la decapitación de Luis XVI en 1793, lo que motivó la declaración de guerra a Francia.
Fases de la Guerra contra la Convención (1793-1795)
Esta guerra se desarrolló en dos fases:
- 1793 - 1794: Éxitos iniciales
- España logró victorias, pasando los Pirineos y ocupando el sur de Francia.
- Francia reaccionó reforzando sus defensas en el sur.
- 1794 - 1795: Derrotas y Paz
- Francia comenzó a obtener victorias y a ocupar territorio español.
- El rey Carlos IV, presionado por la situación, solicitó la paz.
En 1795 se firmó la Paz de Basilea, una paz unilateral realizada sin consultar a las demás potencias aliadas. Esto provocó el enfado de Gran Bretaña, que cortó las relaciones comerciales con América y agravó la crisis económica española.
El Pacto con Francia y la Era Napoleónica
Tratado de San Ildefonso (1796)
Este tratado fue una reedición de los antiguos Pactos de Familia, marcando un giro hacia la alianza con la Francia revolucionaria (y posteriormente napoleónica). Este pacto implicó la pérdida de autonomía en la toma de decisiones exteriores.
Mientras tanto, Napoleón ascendía progresivamente hasta proclamarse Emperador en 1804.
En 1798, Godoy impulsó la primera desamortización de bienes de la Iglesia para paliar la crisis financiera.
Existía una fuerte oposición interna: Godoy y Carlos IV eran vistos como los elementos negativos, mientras que el príncipe Fernando (futuro Fernando VII) era considerado el "bueno".
Conflictos bajo la Alianza Francesa
- 1801: Guerra de las Naranjas contra Portugal.
- 1805: Batalla de Trafalgar, donde la flota franco-española fue destruida, consolidando el bloqueo continental impuesto por Gran Bretaña.
El Tratado de Fontainebleau y la Conspiración
En 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau. España se comprometió a permitir el paso de tropas francesas por su territorio con el objetivo de invadir Portugal.
Simultáneamente, se gestaba la Conspiración de El Escorial (o Motín de Aranjuez), donde Fernando conspiraba contra su padre, planeando un golpe de Estado para forzar la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV.