El Conflicto de Marruecos y la Semana Trágica: Historia de una Crisis Española
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El Inicio del Conflicto en el Rif y la Semana Trágica
Varias compañías mineras españolas comienzan a explotar el hierro de esa zona, lo que origina que las kabilas rifeñas comiencen a atacar a los obreros españoles. La decisión de enviar a los reservistas a la guerra desencadenó la Semana Trágica de Barcelona, una sublevación obrera en Barcelona y ciudades vecinas contra la orden de embarque de los reservistas a Marruecos.
Consecuencias de la Sublevación Obrera
Durante tres días se sucedieron asaltos y quemas de conventos, luchas callejeras, incendios y enfrentamientos entre huelguistas y miembros de la policía y el ejército. El balance fue de más de un centenar de muertos, numerosos heridos y edificios destruidos. Llegaron las detenciones en masa y los juicios. El caso más grave fue el procesamiento del pedagogo y anarquista Francisco Ferrer y Guardia; su ejecución se produjo en medio de una oleada de protestas internacionales.
La Guerra de Marruecos y el Desastre de Annual
El conflicto en Marruecos continúa en años posteriores. En 1920 se creó un nuevo cuerpo militar preparado para la guerra colonial: La Legión. En 1921 vuelve a complicarse la guerra debido a la pésima actuación del General Silvestre, quien intenta ocupar la zona oriental del Rif. Esto, unido al empuje de las tropas indígenas dirigidas por Abd el-Krim contra el ejército español, da lugar al Desastre de Annual.
El Expediente Picasso y la Crisis Política
Este desastre causa una gran conmoción y exige que se investigue en dos bandos: los partidarios de la retirada y los que deseaban continuar en la zona. Se crea una comisión dirigida por el General Juan Picasso que apunta a responsabilidades de los altos mandos militares e incluso del Rey. En este contexto se produce el golpe de Estado de Primo de Rivera, que paraliza las investigaciones.
El Desembarco de Alhucemas y el Fin de la Guerra
Primo de Rivera era partidario del abandono, pero cambiaría de opinión: Abd el-Krim, creyendo derrotados a los españoles, ocupa el terreno francés. Esto impulsa la colaboración franco-española, que culmina en el Desembarco de Alhucemas.
Un ejército de 500.000 hombres se enfrenta a las kabilas de Abd el-Krim, a las que infringen una severa derrota. Las operaciones concluyen cuando el líder se entrega a los franceses ante el temor de ser capturado por los españoles. Este será el mayor éxito militar de la dictadura; finaliza el problema de Marruecos y se restaura el prestigio del ejército, garantizando la adhesión de los africanistas al régimen.