Contaminación Acústica: Efectos en la Salud y Regulación del Ruido
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La contaminación acústica
Se define como ruidos o sonidos perjudiciales para la salud por su excesivo volumen o por su uso indebido.
a) La contaminación acústica y la salud
En determinadas situaciones, la música se emplea inadecuadamente en actividades relacionadas con el ocio y el tiempo libre, creando en las personas efectos y reacciones fisiológicas y psicológicas contrarias a las que la música persigue en su esencia.
Para poder cuantificar, físicamente, la intensidad de un sonido se utiliza un aparato llamado sonómetro. La unidad de medida que se emplea en la medición es el decibelio, el cual permite establecer una clasificación de los distintos ambientes ruidosos a todos aquellos que pueden afectar a nuestro oído, fatigándolo o lastimándolo, a partir del momento en que supera los 120 decibelios, umbral auditivo del dolor para el ser humano.
Efectos fisiológicos:
- En el aparato auditivo: si se superan los 85 decibelios de exposición prolongada, la pérdida de audición es irreversible.
- En el aparato respiratorio: en niveles superiores a 85 decibelios, se produce un aumento de la frecuencia respiratoria.
- En el aparato digestivo: en niveles superiores a 90 decibelios, se producen vómitos, náuseas, pérdidas de apetito e incluso úlceras.
- En el sistema endocrino: aumento de la secreción de adrenalina, provocando vértigos.
Efectos psicológicos:
- En el sistema nervioso: la neurosis, conjunto de trastornos psicológicos que se reflejan a través de distintas enfermedades, ansiedad, crisis de angustia mediante ataques de pánico y fobias.
Las principales causas de contaminación acústica están relacionadas con las actividades humanas como el transporte, la construcción y la industria. Un informe de la Organización Mundial de la Salud considera los 50 dB como el límite superior deseable.
b) La contaminación acústica y la legislación
Cada país ha desarrollado una legislación específica que regula los niveles de ruido y establece:
- Acciones correctoras: mediante reglamentos elaborados por las administraciones y acciones directas sobre las fuentes de emisión del ruido.
- Acciones preventivas: entre las que se encuentran la planificación urbana, la arquitectura urbana, los estudios de impacto ambiental, las medidas sancionadoras, la información y la educación ambiental.