Contexto Histórico y Desestabilización de la Segunda República Española
Comentario de texto
La segunda etapa de la República, el bienio radical-cedista, estaba llegando a su fin debido a los continuos conflictos. Empezaron a darse movimientos como la Revolución de octubre de 1934, que deterioraron la imagen del Gobierno cedista. A lo largo de 1935, los gobiernos acentuaron su política moderada.
El clima de polarización política
En Europa estaba creciendo el fascismo. Ante el fantasma inminente de una revolución marxista, la extrema derecha hostigaba a la CEDA y Calvo Sotelo se hizo cargo del monárquico Bloque Nacional. Por otro lado, Largo Caballero empujaba a la UGT hacia posiciones cada vez más radicales, que iban ganando adeptos.
La estrategia del Frente Popular
Con esta situación, el comunismo internacional se enfocó en la disyuntiva entre el fascismo y la democracia. La política a seguir fue el establecimiento de Frentes Populares, que implicaban la alianza con las clases medias para atacar al fascismo, el enemigo común.
La teoría frentepopulista se llevó a la práctica y, tras las elecciones de febrero de 1936, la antigua conjunción republicano-socialista se preparó para la firma de una alianza electoral, el Frente Popular, en la que las izquierdas y las fuerzas progresistas estarían representadas. El programa era reformista y proponía:
- La reforma agraria.
- La amnistía de los acusados en la Revolución de 1934.
Aunque la derecha logró formar alianzas, no tuvo la suficiente fuerza y, finalmente, los candidatos del Frente Popular obtuvieron la mayoría absoluta.
El colapso de la estabilidad republicana
Los resultados electorales provocaron los primeros conatos de fuerza de los perdedores, que no presagiaban nada bueno para la República. A pesar de los esfuerzos de Manuel Azaña, la vida política estaba en declive, asfixiada por el radicalismo proletario. La situación se complicó aún más cuando el Congreso decidió deponer a Alcalá Zamora como presidente y nombrar a Azaña en el cargo.
Durante los meses de junio y julio, la agitación revolucionaria fue evidente: la CNT desencadenó una huelga en Madrid y se produjeron saqueos en tiendas de comestibles. El 12 de julio, el teniente Castillo, de la Guardia de Asalto, fue asesinado. Esto provocó que fuerzas policiales respondieran asesinando a Calvo Sotelo.
El estallido del conflicto
El 17 de julio de 1936, la guarnición de Melilla se sublevó y se declaró el estado de guerra en Marruecos, dando inicio a la Guerra Civil. Desde Canarias, Franco voló a Tetuán, mientras el levantamiento se ponía en marcha en la península ante el desconcierto del Gobierno, que no tomó medida alguna.