Crecimiento de la población y migraciones en la España del siglo XIX

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Evolución demográfica y movimientos migratorios

La población española creció de forma constante durante el siglo XIX. En 1800, España contaba con 11,5 millones de habitantes y en 1900 con 18,6 millones.

A pesar de este crecimiento, se mantuvo un régimen demográfico antiguo, con tasas de mortalidad y natalidad elevadas.

Mortalidad y esperanza de vida

La mortalidad era alta debido a enfermedades infecciosas, como el cólera y la fiebre amarilla, y a las escasas medidas de higiene. Era habitual que se produjeran crisis de mortalidad o repuntes de las tasas de mortalidad como consecuencia de guerras y epidemias.

Destacó la epidemia de cólera de 1885 y los efectos sobre la mortalidad de las guerras de Independencia y carlistas. La Primera Guerra Carlista causó entre 130 000 y 200 000 muertes.

La esperanza de vida de la población española era muy baja, si bien mejoró hacia finales del siglo XIX. En 1900, la esperanza de vida superaba ligeramente los 34 años.

Estructura demográfica por sectores económicos

La estructura demográfica por sectores económicos era arcaica y desequilibrada, con un importante predominio del sector primario:

  • Sector primario: 65 % de la población activa
  • Sector secundario: 14 % de la población activa
  • Sector servicios: 20 % de la población activa

Éxodo rural y crecimiento urbano

Entre 1850 y 1900 se produjo el primer éxodo rural, motivado por el estancamiento del mundo agrario y por las mejores expectativas laborales que ofrecían los núcleos urbanos. Este movimiento de población provocó un crecimiento urbano con mayor intensidad en Madrid, Barcelona y Bilbao, que estaban en crecimiento industrial.

En 1900, el 51 % de la población española vivía en localidades de menos de 5000 habitantes y el 9 % en municipios de más de 100 000 habitantes. Solo el 9 % de la población española podía considerarse urbana.

A comienzos del siglo XX, solo Madrid y Barcelona contaban con más de 500 000 habitantes.

La emigración del campo a la ciudad tuvo como resultado el crecimiento espacial de las ciudades. Se distinguen dos ámbitos:

  1. Barrios obreros y suburbios: surgieron en zonas periféricas de las ciudades. Estos barrios obreros crecieron de forma desordenada y no contaban con servicios (alcantarillado, agua corriente, etc.) ni infraestructuras.
  2. Áreas burguesas de urbanismo planificado (ensanches): contaban con un plano regular u ortogonal y con un importante desarrollo de infraestructuras. Los mejores ejemplos son el Ensanche de Barcelona (1860), diseñado por Cerdá, y el de Madrid (1861), planificado por Castro y financiado en parte por el marqués de Salamanca.

Emigración hacia el exterior

Por otro lado, se produjo un éxodo hacia el extranjero, principalmente hacia zonas de ultramar (Argentina, México, Brasil) y el norte de África (Argelia). Fue posible gracias a la derogación de leyes que prohibían emigrar fuera de España. En 1853 se derogó la ley que prohibía emigrar a las penínsulas y Canarias hacia América. Se abolieron, además, las normas que impedían la emigración de España hacia países de Europa y África.

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