Debates sobre la Acción: Deliberación, Enjuiciamiento y Clarificación de Cuestiones

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Los Debates sobre la Acción: Deliberación y Enjuiciamiento

Lo habitual es que nuestros debates no se limiten al examen de los hechos. Discutimos también sobre las acciones: ¿hay que hacer algo? ¿qué es lo que habría que hacer? ¿cómo conseguirlo? Entonces hablamos de cuestiones de acción.

Estas cuestiones no están totalmente separadas de las cuestiones de hecho. Cuando nos planteamos qué hacer, nos aseguramos de cuáles son los hechos. Si vamos a manifestarnos delante de la sede de un partido político, tenemos que estar seguros de si la corrupción que se le atribuye es un hecho probado.

Los debates sobre la acción también parecen infinitos, pero sus variedades se reducen a dos tipos fundamentales:

  • La deliberación (¿qué hacer?)
  • El enjuiciamiento (¿quién es el responsable?)

La Deliberación: Escoger la Acción Más Conveniente

En la deliberación nos ocupamos del futuro. El interés que tenemos no es predecirlo, pues no se trata de saber si se producirá un hecho (que es una cuestión de la primera clase, conjetural). Nuestro interés está en escoger la acción más conveniente para nosotros.

Ejemplos de cuestiones de deliberación:

  • ¿Se debe invitar a Greenpeace a visitar todas las construcciones de la costa española?
  • ¿Debe el Estado derribar el hotel?
  • ¿Debe el Estado compensar a la empresa propietaria?

Estas cuestiones no pueden ser resueltas sin decidir antes las cuestiones de conocimiento en cada una de las alternativas disponibles. Por ejemplo:

  • ¿Ayudan los informes de Greenpeace a la industria turística?
  • ¿Cuánto costaría derribar el hotel?
  • ¿Hay una indemnización o no?

El Enjuiciamiento: Delimitar Responsabilidades

En el enjuiciamiento discutimos sobre personas para delimitar responsabilidades. Esto nos obliga a plantearnos diversas cuestiones:

  • Cuestiones conjeturales: ¿Intervino la clínica o no?
  • Cuestiones de nombre/definición: ¿Interrupción voluntaria o asesinato?
  • Cuestiones de valoración: ¿Hizo bien, hizo mal o hizo lo que pudo al abortar?

Solo después de haber resuelto estas cuestiones previas podremos concluir con una deliberación sobre qué debemos hacer con esta persona.

La División: Estrategia Clave para Clarificar Debates

Llamamos división a la tarea de señalar y ordenar todas las cuestiones que pueden intervenir en un debate. Una buena división asegura en gran parte el éxito porque pone en claro los términos de la discusión. A veces, simplemente discutimos porque no hablamos de lo mismo.

Suele ocurrir que el que habla primero plantea el punto de vista que más le conviene. No se necesita, pues, entonces otra cosa que traer la discusión a sus verdaderos términos, y con esto solo se echará abajo la argumentación que se haya podido levantar.

Un buen ejemplo del uso de la división lo tenemos en el diálogo entre el padre y el hijo del comienzo. Vemos cómo se mezclan las cosas con la intención de tener un argumento y cómo este argumento se viene abajo simplemente distinguiendo los términos, esto es, dividiendo el problema.

Como veremos, hay una falacia, conocida como pregunta compleja, que se resuelve simplemente mediante la división. Por ejemplo, ¿qué hacemos si alguien nos pregunta "¿no te dije que no me gusta que vayas con fulano o mengano?"? Pues distinguir varias cosas:

  1. Primero, si tal cosa ha sido dicha o no (cuestión de hecho).
  2. Segundo, si es razonable o no que salga con fulano o mengano (cuestión evaluativa).
  3. Tercero, si es cierto que he salido con fulano o mengano (cuestión de hecho).

Lo primero y lo tercero son cuestiones sobre los hechos, y lo segundo, una cuestión evaluativa.