Declive del Bienio Progresista: Oposición, Conflictos y Elecciones en la Segunda República
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Declive del Bienio Progresista: Oposición, Conflictos y Elecciones en la Segunda República Española
El periodo conocido como el Bienio Progresista de la Segunda República Española (1931-1933) estuvo marcado por intensas tensiones políticas y sociales que, finalmente, condujeron a su fin. La oposición al gobierno republicano se articuló desde diversos frentes, mientras que la crisis económica y la resistencia a las reformas agudizaron el conflicto social.
La Oposición al Gobierno Republicano
Tras la proclamación de la República, la derecha tradicional quedó desorganizada. Sin embargo, la oposición conservadora pronto se centró en asociaciones patronales como la Unión Económica Nacional y en partidos como el Partido Republicano Radical de Lerroux, que, aunque de origen republicano, adoptó posturas cada vez más conservadoras.
Por otro lado, la izquierda revolucionaria no dio tregua al nuevo gobierno. La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) siguió la línea de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), manteniendo una postura de confrontación directa. El Partido Comunista de España (PCE) también se mantuvo en una firme oposición, criticando las políticas del gobierno y abogando por una revolución social más profunda.
Tensiones Sociales y Políticas
La crisis económica, sumada a la negativa de la patronal a aceptar las reformas laborales y sociales propuestas, creó un marco de fuertes tensiones. Durante todo el bienio, las protestas sociales fueron constantes. La impaciencia de los trabajadores, sometidos a jornales muy bajos y a la falta de empleo, y la movilización de los sindicatos anarquistas y del Partido Comunista, encontraron una respuesta contundente por parte de la patronal y, en ocasiones, del propio gobierno. El resultado fue una escalada de violencia que polarizó aún más la sociedad.
El debate en las Cortes sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Ley de Reforma Agraria provocó una oposición cerrada por parte de las fuerzas de derecha, que veían en estas medidas una amenaza a la unidad de España y a la propiedad privada. A pesar de la fuerte resistencia, las Cortes aprobaron ambas leyes, lo que consolidó la división política y social.
El Incidente de Casas Viejas: Un Punto de Inflexión
La caída del Bienio Progresista se precipitó con el trágico asunto de Casas Viejas en enero de 1933. Campesinos anarquistas se apoderaron del pueblo gaditano y mataron a dos guardias civiles. El gobierno envió refuerzos y el problema se solventó rápidamente. Sin embargo, la represión fue brutal: uno de los cabecillas se atrincheró en su casa con su familia, y las fuerzas del orden prendieron fuego a su vivienda, asesinando más tarde a 12 campesinos desarmados.
La opinión pública y el parlamento se conmovieron profundamente ante la brutalidad de los hechos. La imagen del gobierno, y en particular la del ministro de la Gobernación, quedó gravemente desprestigiada, marcando el inicio del fin del bienio.
El Auge de la Oposición de Derechas
Paralelamente a la crisis del gobierno, se produjo un significativo crecimiento de la oposición de derechas. Esta se organizó en torno a la figura de José María Gil Robles, quien fundó la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). El principal objetivo de la CEDA era desmontar las reformas más importantes del bienio progresista y establecer un orden social y político conservador.
El Crecimiento de la Extrema Derecha
Además de la CEDA, la extrema derecha también experimentó un notable auge, con la aparición y consolidación de varios partidos:
- Renovación Española: Un partido de extrema derecha monárquica, dirigido por José Calvo Sotelo, que abogaba por un régimen autoritario.
- Falange Española: Un grupo de extrema derecha de corte fascista, organizado en torno a la figura de José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera. Los falangistas se organizaron en cuerpos paramilitares uniformados a imitación de los "camisas negras" italianos.
- Las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS): También de corte fascista, se fusionarían posteriormente con Falange Española.
La Postura Anarquista y las Elecciones de 1933
El anarquismo, a través de la CNT y la FAI, realizó una intensa campaña de oposición a un parlamento de la República al que despreciaba y consideraba burgués. Esta postura abstencionista o de boicot a las instituciones debilitó el frente de izquierdas.
En este contexto de polarización y descontento, se convocaron elecciones generales en noviembre de 1933. Las derechas se presentaron unidas, capitalizando el descontento y la desorganización de la izquierda. Las izquierdas, por su parte, no lograron formar un frente común, lo que resultó fatal. Las elecciones dieron la victoria a los grupos conservadores, liderados por el Partido Republicano Radical de Lerroux y la CEDA de Gil Robles, marcando el inicio del conocido como Bienio Conservador.