Decreto de Fernando VII (4 de mayo de 1814): Retorno al Absolutismo en España

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Decreto del 4 de mayo de 1814: El Retorno de Fernando VII y la Restauración del Absolutismo

El Decreto del 4 de mayo de 1814, promulgado por Fernando VII tras su retorno al poder en España, marca un punto de inflexión en la historia española. Este documento, redactado por el propio monarca, representa la derogación de la Constitución de 1812 ("La Pepa") y de toda la obra legislativa de las Cortes de Cádiz. Su principal mensaje es el restablecimiento del Antiguo Régimen.

Contexto Histórico: El Regreso de Fernando VII

Tras su cautiverio en Francia durante la Guerra de la Independencia, Fernando VII regresó a España en virtud del Tratado de Valençay. El país había experimentado una profunda transformación durante su ausencia. Las Cortes de Cádiz, refugiadas en la ciudad homónima, habían promulgado una serie de decretos y leyes, culminando con la Constitución de 1812, con el objetivo de abolir el Antiguo Régimen e instaurar un régimen liberal en España.

El regreso del rey planteó un dilema: ¿cómo integrar a un monarca que había sido absoluto en un nuevo sistema político constitucional? Los liberales desconfiaban de la predisposición de Fernando VII a aceptar este nuevo marco. Sin embargo, el rey, temiendo enfrentarse a la resistencia popular, inicialmente acató las condiciones.

El Manifiesto de los Persas y la Restauración Absolutista

Los absolutistas, por su parte, vieron en el retorno del monarca la oportunidad perfecta para revertir los cambios liberales. A través del "Manifiesto de los Persas", un documento en el que se instaba al rey a restaurar el absolutismo, movilizaron al pueblo y presionaron a Fernando VII.

Finalmente, mediante el Decreto del 4 de mayo, Fernando VII anuló la Constitución y toda la legislación de Cádiz, anunciando la vuelta al absolutismo. Se restauraron las antiguas instituciones, incluyendo el régimen señorial y la Inquisición.

Los Desafíos del Absolutismo Restaurado

A partir de 1815, Fernando VII y su gobierno se enfrentaron a una tarea titánica: reconstruir un país devastado por la guerra, con una economía en ruinas y las colonias americanas en plena lucha por su independencia. Todo ello, partiendo de la restauración del Antiguo Régimen.

A estos problemas se sumaba el descontento social. El campesinado se resistía a volver a pagar las rentas señoriales, y la burguesía urbana, que había experimentado un cierto desarrollo gracias a la libertad de fabricación y comercio, reclamaba el retorno al régimen constitucional. El gobierno se mostró incapaz de solucionar estos problemas.

El Trienio Liberal (1820-1823)

El Decreto del 4 de mayo marcó el inicio de una época de confrontación entre liberales y absolutistas en España. Los pronunciamientos militares se convirtieron en el instrumento para intentar acceder al poder.

En 1820, el coronel Rafael del Riego lideró un levantamiento militar en Andalucía, proclamando la Constitución de 1812. La pasividad del ejército, la acción de los liberales en las ciudades y la neutralidad de los campesinos obligaron a Fernando VII a jurar la Constitución el 10 de marzo.

Se convocaron elecciones a Cortes, que dieron la mayoría a los diputados liberales. Estos reanudaron gran parte de las reformas iniciadas en Cádiz. Sin embargo, Fernando VII obstaculizó la labor legislativa utilizando el derecho de veto que le otorgaba la Constitución y conspiró para recuperar su poder absoluto.

La Intervención de la Santa Alianza y el Fin del Trienio

En 1823, la Santa Alianza, atendiendo a las peticiones de Fernando VII, encargó a Francia la intervención en España. En abril de ese año, los "Cien Mil Hijos de San Luis", un ejército francés, invadieron el territorio español y repusieron a Fernando VII como monarca absoluto.

Consecuencias del Decreto

El Decreto del 4 de mayo de 1814 supuso la anulación de los esfuerzos de las Cortes de Cádiz por modernizar España. La Constitución de 1812 y toda su obra legislativa fueron abolidas. Fernando VII, influenciado por los absolutistas, restauró el Antiguo Régimen, dando paso a un período de inestabilidad política y social.