Demografía de España: población, natalidad, mortalidad y migraciones
Introducción a la demografía
La demografía hace un estudio cuantitativo de la población, de sus cambios y clasifica a los habitantes de un área geográfica según sus características. Su parte geográfica debe orientarse a describir y comprender la sociedad a través del estudio de las relaciones entre población y espacio que habita.
Las principales fuentes para su estudio son:
- Censos: recuento individual de la población de un país, cada 10 años, que recoge datos demográficos, económicos y sociales de la población.
- Padrón: recuento de vecinos de un término municipal, cada 5 años.
- Registro civil: anota los nacimientos, matrimonios y defunciones de una localidad.
En este tema se estudiarán las características generales de la población española en todos sus aspectos, cuya importancia esencial es evidente por sus consecuencias en la política, la economía y la sociedad.
Evolución y distribución de la población
Actualmente, la población española asciende a unos 47 millones de personas. Esta cifra es resultado de una evolución histórica que puede dividirse en distintas etapas.
Regímenes demográficos
Las distintas etapas presentan una evolución de los movimientos naturales de la población, en las cuales las características de natalidad, mortalidad y crecimiento natural presentan rasgos homogéneos.
1. Régimen demográfico antiguo (primera mitad del siglo XX)
Las características demográficas españolas presentan continuidad con el Régimen Demográfico Antiguo, con una natalidad y mortalidad elevadas y un crecimiento natural bajo. Era un tipo predominante de economía y sociedad rural, donde el hijo era mano de obra y existían métodos anticonceptivos inexistentes o poco extendidos. La mortalidad era también alta debido al bajo nivel de vida, a una dieta alimenticia escasa y desequilibrada (desnutrición), a malas condiciones médicas y sanitarias, y a episodios de mortalidad catastrófica como la guerra de África, la gripe de 1918 o la Guerra Civil (1936-1939). La esperanza de vida era de 40-50 años.
2. Régimen de transición demográfica (desde mediados del siglo XX hasta 1975)
Desde mediados del siglo XX hasta 1975, las características demográficas pertenecen al Régimen de Transición Demográfica, donde el crecimiento natural aumenta y alcanza elevadas cotas, gracias a la disminución de la mortalidad y al mantenimiento de una natalidad alta por la mejora de las condiciones económicas y sanitarias. La natalidad se mantuvo alta durante el franquismo por una política pronatalista, la prohibición de los métodos anticonceptivos y el fin del bloqueo internacional, que produjo una recuperación de la economía española originando el baby boom (años 1955-1965). Aunque la emigración de los años 60 supuso una contención importante.
Sin embargo, la mortalidad tuvo un descenso constante gracias a los avances médicos y sanitarios, al aumento de la higiene pública y privada, a la mejora de la dieta desde 1960 y a las mejoras en el nivel educativo y cultural. Especialmente importante fue la disminución de la mortalidad infantil por la aparición de las clínicas para partos. La esperanza de vida subió a 65 años.
3. Régimen demográfico moderno (desde 1975 hasta la actualidad)
A partir de 1975 entramos en el Régimen Demográfico Moderno, con un crecimiento natural más lento por una fuerte disminución de la natalidad, debida a una serie de factores como la crisis económica de 1975, que produjo un fuerte aumento del paro y un retraso de la edad de matrimonio; el cambio de mentalidad en democracia, con la incorporación de la mujer al trabajo, y la difusión de los métodos anticonceptivos. La mortalidad permanece baja como en el régimen anterior, pero en los últimos años aumenta por el envejecimiento de la población. Las causas de mortalidad actuales son las 3C (cáncer, cardiovasculares y colesterol, según la clasificación habitual), el sida y el alzheimer. Hoy la mortalidad infantil es muy baja. La esperanza de vida es cada vez mayor: 78 años para hombres y 81 para mujeres. Las próximas generaciones serán centenarias.
Distribución de la población
La distribución de la población en España es muy irregular: la periferia y la costa tienen una densidad alta y están muy pobladas, con excepción de Madrid y Sevilla, mientras que el interior está semivacío. Existe una relación entre el crecimiento natural y la estructura envejecida de la población en el interior, frente a un litoral con población más joven.
La distribución se mide mediante la densidad de población, que indica el número de habitantes que hay en cada km². En España es de 96 hab/km². Estas fuertes desigualdades provocan problemas de masificación en las zonas más pobladas y de despoblación en el interior.
Las causas o factores de estos desequilibrios territoriales son:
- Factores geográficos: el clima y la altitud. El clima hace que el interior de España sea continental, con temperaturas extremas, mientras que en las costas las temperaturas son suaves todo el año. Las montañas suponen un desafío para la comunicación y el desarrollo agrícola, por eso las personas prefieren vivir en llanos y costas.
- Factores socioeconómicos: la emigración ha actuado como motor impulsor de la redistribución de la población. La concentración de la actividad económica y del producto se concentra en pocas áreas, tales como las grandes ciudades y zonas del litoral como Cataluña y la Comunidad Valenciana. Hay un contraste entre una población envejecida en el interior, con crecimiento natural negativo, y una población joven en el litoral.
Dinámica natural de la población
Los movimientos naturales son aquellos que inciden en el crecimiento de la población de un territorio y que dependen exclusivamente del comportamiento demográfico de sus habitantes. Son una parte importante del crecimiento real junto a los movimientos migratorios.
El crecimiento natural o vegetativo es la diferencia entre el número de nacimientos y defunciones. Es mayor si la población aumenta y menor si disminuye. No es lo mismo natalidad que fecundidad, ya que la fecundidad es el número de niños nacidos según el número de mujeres en edad de procrear. Para tener datos estadísticos utilizamos indicadores demográficos o tasas. Los más comunes son la natalidad, la mortalidad y el crecimiento natural, cuyas características, evolución y causas pasamos a analizar a continuación.
a) Natalidad
Hasta fechas recientes, España había sido un país con alta natalidad, con excepción de la guerra civil, la emigración y las crisis económicas. A todos ha sorprendido que la natalidad y la fecundidad españolas se hayan situado por debajo de la media del mundo. Las causas son variadas: junto a causas de índole económica, existen también razones como la secularización de la sociedad española, la difusión de métodos anticonceptivos, la emancipación de la mujer y su incorporación al mercado laboral.
La natalidad y la fecundidad se han reducido en todas las comunidades autónomas, aunque sigue habiendo diferencias regionales: las regiones meridionales e insulares poseen las tasas de natalidad más altas, seguidas por las regiones más desarrolladas económicamente. En cambio, las comunidades del centro y del norte peninsular presentan tasas más bajas.
b) Mortalidad
Hasta finales del siglo XIX, la población española se caracterizaba por altas tasas de mortalidad y una baja esperanza de vida. En la actualidad, la tasa de mortalidad es muy baja, en torno a 8,5 por mil. La mortalidad infantil ha seguido una trayectoria similar.
Los factores que explican la disminución de la mortalidad son los avances médicos e higiénicos, la mejor alimentación, la mayor calidad de vida y una combinación de factores de tipo social, demográfico, económico y cultural que han repercutido positivamente en la mejora de la salud de la población.
La esperanza de vida al nacer también ha evolucionado. A principios de siglo se encontraba en torno a 35 años y en la actualidad es de 78 años para hombres y 81 para mujeres. En cuanto a las causas de muerte, en el pasado dominaba la mortalidad catastrófica, debida a crisis de subsistencia, hambrunas, epidemias y guerras, que mantenían estancada a la población pese a las elevadas tasas de natalidad. En cambio, en la actualidad, las causas de muerte se relacionan con enfermedades degenerativas en edades avanzadas y con las 3C. La mortalidad es mayor en hombres que en mujeres.
La distribución de la mortalidad por comunidades autónomas también es desigual. En la actualidad, las comunidades con una tasa más baja corresponden a Canarias, Madrid, la Región de Murcia, Andalucía y Cataluña.
c) Crecimiento natural
El crecimiento natural ha tenido una tendencia positiva desde finales del siglo XIX, debido al continuo descenso de la mortalidad y a la lenta reducción de la natalidad. Se pueden establecer distintas etapas:
- 1850-1950: tasas de crecimiento altas, como consecuencia del ligero descenso de la mortalidad y del mantenimiento de tasas de natalidad altas, aunque hubo dos puntos de inflexión: la epidemia de gripe de 1918 y la mortalidad provocada por la Guerra Civil (régimen demográfico antiguo).
- 1950-1975: periodo de mayor crecimiento natural, el baby boom, fruto de una mortalidad que ha llegado a sus valores más bajos y de una natalidad que se mantiene bastante alta (régimen de transición demográfica).
- A partir de 1975: el crecimiento natural disminuye bruscamente por la caída de la fecundidad y el aumento de la mortalidad, pasando del 1,1 % en 1977 al 0,2 % en 1999 (régimen demográfico moderno). También hay diferencias regionales, con comunidades de crecimiento positivo y otras con incrementos negativos.
Movimientos migratorios
La población española también ha experimentado movimientos migratorios. Se llama migración o movimiento migratorio al desplazamiento de población que lleva consigo un cambio de domicilio o residencia en otro lugar. Son movimientos de población en el espacio. Todo movimiento migratorio realiza dos actos:
- Emigración: es la salida de población de su lugar de origen para irse a vivir a otro lugar.
- Inmigración: es la llegada de población a un lugar de destino para vivir.
Podemos calcular el saldo migratorio de un país, que es el balance entre inmigración y emigración en un año. Puede ser positivo o negativo. Así conoceremos el crecimiento real que ha experimentado un país, que es distinto del crecimiento natural, mediante la fórmula: CR = CN + SM, donde CN es el crecimiento natural y SM el saldo migratorio (inmigrantes menos emigrantes).
Tipos de migraciones
Los movimientos migratorios pueden ser de varios tipos:
- Según la duración temporal: temporales o definitivos.
- Según el espacio que recorren: interiores y exteriores.
Las razones que mueven a las personas a desplazarse pueden ser muy diversas: económicas, sociales, políticas, catástrofes, etc.
Migraciones interiores
Son las que se realizan dentro de las fronteras de un país. Hay cuatro modalidades:
- Migraciones estacionales y temporales: campesinos que emigran a otras áreas rurales para tareas agrarias estacionales, ganaderos trashumantes o personas que van hacia áreas urbanas en épocas de poco trabajo en el campo.
- Éxodo rural: migraciones desde áreas rurales a urbanas con carácter definitivo o de larga duración. Son campesinos que se van a zonas industriales o a zonas turísticas.
- Migraciones interurbanas: muchos trabajadores cualificados del sector terciario o de servicios cambian de ciudad.
- Movimientos habituales o pendulares: se realizan de forma periódica por trabajo entre la periferia y el centro de las grandes ciudades, o por ocio.
Migraciones exteriores
Son las que se realizan fuera de las fronteras del propio país. Hasta 1975, España fue un país de emigrantes, pero desde los años 80 se ha convertido en un país de inmigrantes. Tipos de migraciones exteriores:
Emigración transoceánica o a ultramar
Se dirigió principalmente a América Latina, Estados Unidos, Canadá y Australia, con etapas de auge y otras de crisis. Las etapas de auge fueron:
- Desde mediados del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial: procedían de zonas próximas al Atlántico e iban a América Latina; eran hombres campesinos o ganaderos de bajo nivel de cualificación.
- Después de la Segunda Guerra Mundial (1950-1960): procedían de Galicia y Canarias e iban a América; eran campesinos más cualificados, obreros y técnicos industriales. En cambio, fueron etapas de crisis el periodo de la Segunda Guerra Mundial y, después de 1960, al terminar el bloqueo internacional, empezaron a ir a Europa, que les venía más cerca.
Emigración a Europa
Hasta 1950 procedían del campo levantino, Aragón, Navarra y Castilla y León, e iban sobre todo a Francia; eran agricultores estacionales, obreros de la construcción, muchachas del servicio doméstico y refugiados políticos. Entre 1950 y 1975 salían adultos varones poco cualificados de todas las regiones españolas, sobre todo de Andalucía y Galicia, e iban a Suiza, Francia y Alemania a trabajos duros, peligrosos y mal pagados. Desde 1975 la emigración decayó por la crisis energética europea, lo que hizo que regresaran a España muchos emigrantes.
Nuevos destinos
Desde 1975, españoles con gran cualificación profesional salen a trabajar fuera de España a buenos empleos y muy bien pagados. Actualmente, con la crisis, muchos parados están emigrando de nuevo a Alemania, Sudamérica y otros países.
Inmigración
Actualmente, en España hay más de 2 millones de inmigrantes. Su procedencia es variada: de Europa occidental, Europa del Este, América Latina, África y Asia. Su destino principal son Cataluña, Madrid, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Canarias.
Podemos distinguir tres grupos de inmigrantes en nuestro país:
- Españoles de pleno derecho: inmigrantes extranjeros que alcanzan la nacionalidad tras varios años de permanencia trabajando de forma legal en nuestro país.
- Inmigrantes legales: obtienen un permiso de residencia y de trabajo en nuestro país, mantienen su nacionalidad de origen y no tienen la española.
- Inmigrantes ilegales: trabajan en España sin contrato fijo, cobrando salarios más bajos y siendo explotados laboralmente por sus patronos. Sin un contrato no pueden solicitar permiso de residencia, y si la policía los encuentra, los detiene y los devuelve a su país.
Estructura y composición de la población
a) Estructura biológica
Se compone por sexo y edad. El índice de masculinidad (sex ratio) es la diferencia entre el número de hombres y mujeres, calculada como (n.º de hombres / n.º de mujeres) × 100 = %. Nacen más niños que niñas, sin embargo, mueren antes los hombres que las mujeres.
En cuanto a la edad, hay tres grupos: jóvenes (0-15 años), adultos (16-64 años) y ancianos (65 años o más). En España actualmente hay un gran número de adultos (68 %) con un claro aumento de ancianos (15 %). En cambio, el número de jóvenes (17 %) va en descenso cada año por la disminución de la natalidad. Las regiones con población más joven son Andalucía, Murcia y Canarias; las más envejecidas son Aragón, Cataluña, Castilla y León y La Rioja.
La composición de la estructura por sexo y edad se observa en la pirámide de edades, que es un gráfico de edad y sexo de la población de un lugar a lo largo de muchos años. La de 1900 refleja una alta natalidad y una baja esperanza de vida. En la pirámide de 2001 se aprecia una disminución de los jóvenes por la reducción de la fecundidad y un engrosamiento de los adultos de 25 a 34 años por la inmigración de población extranjera.
La población española va camino del envejecimiento debido a la disminución de la natalidad, la disminución de la mortalidad y el aumento de la esperanza de vida. El fenómeno presenta unas consecuencias sociales y económicas: financiación de las pensiones, necesidad de mayores prestaciones sanitarias, problemas de atención a la edad avanzada en residencias, y necesidad de centros de día para realizar actividades de ocio para ancianos.
b) Estructura socioeconómica
Los datos del último censo indican una disminución de la población soltera frente a un aumento de casados, separados y divorciados, lo que refleja una evolución hacia una sociedad más laica y liberal.
La población activa ha aumentado desde 1900, siendo especialmente importante desde 1981 por la importancia de la población adulta y por la incorporación de la mujer al mundo laboral. En 2000, la tasa de población activa estaba en el 54,3 %.
- Tasa de actividad: población activa / población total del país × 100 = %.
- Población activa: conjunto de personas que realizan un trabajo remunerado y que buscan empleo por primera vez o porque están en paro. Activos = ocupados + parados.
- Población inactiva: aquella que no trabaja ni busca empleo, o realiza trabajos no pagados.
La tasa de actividad en España varía en función del sexo, la edad y el territorio:
- Según el sexo: la tasa de actividad masculina está en descenso hoy, mientras que la femenina aumenta por el cambio de mentalidad de la sociedad española, el control de la natalidad y el aumento del empleo en el sector servicios. Aun así, el porcentaje de mujeres que trabajan sigue siendo muy inferior al de hombres.
- Según la edad: los hombres que más trabajan tienen entre 25 y 54 años. Las mujeres que más trabajan tienen entre 20 y 24 años; después muchas abandonan para formar familia.
- Según el territorio: la tasa de actividad es más alta en zonas de acogida de inmigrantes.