El Desastre del 98: Pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico y sus Consecuencias en España
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En esas condiciones, el gobierno de Washington ofreció a España la compra de la isla por 300 millones de dólares. Pero España se negó. EE. UU. le propuso que, si en 3 días no aceptaba la oferta, le declararían la guerra. Los líderes políticos y militares españoles veían que la guerra era inevitable, a pesar de que sabían que la derrota era segura. Por un lado, el gobierno recibió fuertes presiones de los periódicos españoles. Por otro lado, los mandos del ejército se mostraron intransigentes y amenazaron al gobierno negándose a retirarse de Cuba. Por el contrario, la mayoría de los mandos de la marina española ya pensaban en el gran desastre.
Finalmente, el gobierno español no fue capaz de retirarse de Cuba y decidió entrar en guerra con EE. UU. por miedo a que el abandono de Cuba sin luchar contra EE. UU. pudiera tener consecuencias graves, como el destrozo del sistema liberal, el inicio de una revolución popular que acabaría con la monarquía e incluso una guerra civil.
En Filipinas
La situación también era crítica. Tras tres años de insurrección independentista, el ejército español había conseguido dominar gran parte del territorio, pero en la primavera de 1898 la flota norteamericana se dirigió a las islas de Hong Kong para apoyar a los insurrectos. Las operaciones fueron rápidas y la superioridad material y técnica de EE. UU. era muy superior.
En Cuba
La flota del almirante Cervera fue derrotada el 3 de julio, y el 17 de ese mismo mes la ciudad se dio por vencida. En esas condiciones, el 12 de agosto España tuvo que pedir un armisticio y firmó un protocolo previo al tratado de paz. Por el Tratado de París, España renunciaba definitivamente a su soberanía sobre Cuba. Finalmente, el gobierno español cedió a EE. UU. las islas Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guam de las Marianas. Por otra parte, le cedió a Alemania, a través del Tratado hispano-alemán, las islas Marianas, Carolinas y Palaos.
Consecuencias políticas, económicas, sociales y culturales
- La pérdida de las colonias formó parte de un proceso de redistribución colonial, que benefició principalmente a EE. UU., Alemania e Inglaterra, convirtiéndose de esta manera en las grandes potencias coloniales y en vísperas de la I Guerra Mundial.
- El desastre supuso un llamado de atención en la conciencia de los españoles y provocó una serie de consecuencias:
- Las pérdidas humanas alcanzaron unas 120 000 muertes, la mayoría de ellas por enfermedades infecciosas.
- Las pérdidas materiales fueron graves a largo plazo. La derrota supuso la pérdida de los ingresos procedentes de las colonias.
- La crisis política resultó inevitable. El desgaste fue de ambos partidos, pero afectó al liberalismo y a Sagasta. Pero fue más grave el desprestigio militar originado por la derrota. Aunque la responsabilidad era más política que militar, el ejército salía dañado en su imagen, lo que traería graves consecuencias en el siglo XX.
El regeneracionismo
Surgieron críticas hacia el funcionamiento del sistema político y hacia la mentalidad conformista y derrotista del país. Se aceptó la derrota con resignación. Entre todas las críticas destacan las de los regeneracionistas, que presentaron programas basados en:
- Reorganización política.
- Limpieza del sistema electoral.
- Reforma educativa.
- Ayuda social.
No querían formar partidos ni participar en la vida política. Algunos de los nuevos políticos se pusieron al frente de los partidos y adoptaron muchas de las ideas regeneracionistas que intentaron aplicar. Maura quiso incorporar nuevas capas sociales a la acción política para evitar la revolución, pero tuvo que dimitir por los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona. Canalejas quiso reformar el sistema dándole un tinte más social, pero este fue asesinado.
La desaparición de ambos líderes y la presión de los grupos oligárquicos fueron las causas de que no se consolidara el proceso de apertura política y social que proponía el regeneracionismo.