Dinámica Cardiovascular: Gasto, Flujo y Presión Sanguínea

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Relación entre Gasto Cardíaco, Distribución del Flujo Sanguíneo y Presión Arterial

Para establecer estas relaciones, comenzaremos definiendo los siguientes conceptos:

  • El gasto cardíaco se entiende como el volumen minuto de la circulación. Es la cantidad de sangre que nuestro corazón pone en movimiento en cada minuto, lo que exporta. No es un parámetro fijo, ya que depende del estado en el que nos encontremos (reposo o ejercicio). Dentro del gasto cardíaco, es muy importante destacar el volumen sistólico (cantidad de sangre que el corazón exporta en un latido, que en reposo serían 70 ml/min) y la frecuencia cardíaca (número de veces que el corazón se contrae en un minuto; 70 veces por minuto).

  • Respecto a la distribución y redistribución del flujo sanguíneo, cuando los territorios del cuerpo necesitan más sangre, el flujo sanguíneo varía. Tenemos una distribución general en reposo y otra específica en ejercicio. (De este apartado hablaremos posteriormente con más detalle).

  • El último concepto, la tensión arterial, podemos definirla como la fuerza o presión que la sangre ejerce contra las paredes de los vasos sanguíneos. Cuando el volumen sanguíneo aumenta, la tensión arterial también aumenta. Nuestro organismo tiene una tensión estándar, pero cuando nuestro corazón necesita más sangre, la tensión arterial varía.

Estos tres conceptos anteriores siempre se encuentran relacionados. Por ejemplo, en la redistribución del flujo sanguíneo, hay territorios del cuerpo en los que sus propiedades de la sangre crecen con el gasto cardíaco. Otros territorios tienen una necesidad mínima de sangre, como por ejemplo el cerebro y los huesos (el cerebro para funcionar siempre necesita un litro de sangre como mínimo; el corazón también necesita un 5% de la sangre corporal para funcionar y su gasto siempre es proporcional al ejercicio realizado).

Otros territorios necesitan más aporte de sangre, como por ejemplo los músculos, y finalmente otros territorios que ceden sus fluidos cuando estamos en ejercicio, como por ejemplo la piel; la cual tiene un porcentaje que es difícil cuantificar, ya que si no se recupera parte de la sudoración, es muy difícil que la regulación pueda volver a llevar al organismo al equilibrio.

En la redistribución del flujo sanguíneo actúa el Sistema Nervioso Simpático sobre el corazón y sobre los vasos sanguíneos; esta es una regulación anticipada, ya que los territorios se encuentran preparados para ello. La redistribución implica un aumento de la cantidad de sangre (acción sobre el corazón) y una vez que ya se ha producido el aumento de sangre, ya se puede proceder a la redistribución del flujo sanguíneo.

Para la redistribución, son importantes los territorios activos (vasodilatación; acetilcolina) y los territorios inactivos (vasoconstricción; noradrenalina).

Respecto a la regulación humoral, lo más importante es su acción local, para mantener la redistribución del flujo; para mantener la vasodilatación encontramos por ejemplo el óxido nítrico y para la vasoconstricción destacamos la endotelina.

Como conclusión, podemos decir que aumentar el volumen cardíaco, hace aumentar la presión o tensión cardíaca. Siempre que hay modificaciones en alguno de los tres conceptos principales, los otros dos también se ven afectados y varían.

Un aumento del volumen cardíaco va a afectar en el gasto cardíaco, la tensión cardíaca, haciéndola aumentar y afectando por tanto a la distribución o redistribución del flujo sanguíneo.