La Educación en La República de Platón: Forjando al Gobernante Filósofo para el Estado Ideal

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La Teoría de la Educación en la Filosofía Platónica

Introducción a "La República"

“La República” es el diálogo que mejor refleja el pensamiento platónico. Su título en griego era “Politeia”, que significa “el gobierno de la ciudad”. El título del libro “La República” es una traducción directa del latín. No significa república como forma de gobierno opuesta a la monarquía, sino “cosa pública” (res publica), la organización política del Estado.

El Estado Ideal y el Papel de la Educación

En esta obra, Platón describe cómo sería el Estado ideal, aquel en el que sus miembros tuvieran una vida justa y feliz. Este Estado se basaría en la Teoría de las Ideas, en unos valores eternos e inmutables, que deberían conocer sus gobernantes, accediendo a este conocimiento a través de la educación.

La Función Política de la Educación Platónica

En el pensamiento platónico, la educación está al servicio de la política, pues su función es formar a una élite de individuos sabios y justos que deben gobernar. El proceso educativo debe encaminar el alma hacia lo inteligible, es decir, hacia la contemplación de las Ideas eternas e inmutables y al conocimiento del Bien en sí, meta última del conocimiento y de la educación.

El Arduo Proceso Educativo y sus Etapas

Es un proceso duro y costoso, lleno de obstáculos, pues el cuerpo y las pasiones arrastran el alma hacia el mundo de las cosas materiales. Consta de varias fases:

  • Ciclo Elemental: Dura hasta los 20 años. Las disciplinas son gimnasia, música, arte y literatura. Su función es formar un carácter noble, sagaz y valeroso.
  • Segundo Ciclo: Los mejores pasan al segundo ciclo, que dura hasta los 30 años. Aprenden matemáticas y astronomía. Estudian matemáticas para que el alma se aparte de lo sensible, pues son objetos abstractos, conceptuales, inmutables e inmateriales, y como entrenamiento para la inteligencia, ya que son el preámbulo necesario para conocer las Ideas. Son sometidos a una disciplina rigurosa y a privaciones.
  • Tercer Ciclo: Solo los más capaces accederán a este ciclo. Estudiarán la dialéctica de las Ideas (filosofía) durante 5 años. Pasados estos, volverán a la “caverna” (la sociedad) para desempeñar algún cargo militar o rector hasta los 50 años, momento en el que acceden al gobierno.

La Dialéctica: Ascenso al Conocimiento y Retorno a la Polis

Como vemos, existen dos tipos de dialéctica: una ascendente y otra descendente. La primera asciende desde el mundo de lo material hasta las Ideas, culminando con la comprensión de la Idea de Bien. La segunda recorre el camino inverso, desde el conocimiento de las Ideas a la aplicación práctica de ese conocimiento en el mundo sensible. Tras observar el orden en el mundo inteligible, el gobernante-filósofo tiene el compromiso ético y político de imprimir un orden semejante en el Estado. Deben mejorar y transformar la sociedad y la vida de los humanos que en ella viven, con el objetivo de lograr justicia y felicidad para todos. En el Mito de la Caverna, Platón representa estas dos dialécticas.

Intelectualismo Moral Socrático y el Gobierno de los Filósofos

La propuesta de un gobierno de filósofos surge al aplicar el intelectualismo moral socrático al ámbito de la política. Solo pueden ser individuos justos y buenos aquellos que saben en qué consisten la Justicia y el Bien, por lo que solo los filósofos pueden ser los gobernantes perfectos, pues la filosofía es el único saber que proporciona el conocimiento de las esencias de la Justicia y el Bien. Platón y Sócrates tienen una concepción absolutista de los valores: el Bien, la Justicia y la Virtud son Ideas y, por tanto, objetivas, universales y accesibles a la razón. Y el conocimiento de lo bueno es suficiente para obrarlo, haciéndolo además con rectitud y logrando la felicidad.

Conclusión: El Filósofo, la Justicia y la Autoridad del Conocimiento

Como conclusión, para Platón, después de una vida dedicada al estudio y a la reflexión filosófica, la mente del filósofo capta la esencia eterna e inmutable de lo Justo y se da cuenta de que, en realidad, la multiplicidad de cosas que llamamos justas no son más que un reflejo o copia de la Idea. Y cuando está en el mundo sensible y piensa si una ley o acción es justa, el conocimiento de la Justicia en sí le da ventaja sobre las demás personas, porque no solo conoce las cosas que se suelen llamar justas, sino también la esencia misma de la Justicia, el modelo que copian las cosas justas. Conoce el modelo y las copias, por lo que su opinión sobre las cosas, aunque solo sea una opinión, es más autorizada y valiosa que la del resto de los humanos.