Efectos de las reformas borbónicas en Galicia: Ferrol, el comercio con América y la industria

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Efectos de las reformas borbónicas en Galicia

Galicia, los efectos de las reformas de Felipe V vinieron dadas por la necesidad de potenciar la Armada, pieza fundamental en la defensa de las colonias americanas y del comercio marítimo.

Dentro de las reformas de José Patiño y del marqués de la Ensenada, la importancia de la matrícula de mar en 1737 para crear tripulaciones eficientes y profesionalizadas tuvo, en el caso gallego, un fuerte impacto sobre los núcleos pesqueros. La elección de Ferrol como capital del Departamento Marítimo del Norte, una de las bases de la Armada Real, hizo que una pequeña población marinera se transformara en ciudad, y después en una transformación social y urbanística.

A partir de 1746, con el marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, se inició la construcción de los astilleros y el arsenal, que convirtieron a Ferrol en la principal ciudad de Galicia. Gracias a Ferrol, Galicia, con una economía agraria, contó con su primer núcleo industrial basado en el desarrollo de la construcción naval en el arsenal.

Las reformas de Carlos III y el comercio con América

Los gobiernos de Carlos III intentaron desarrollar una política de despotismo ilustrado. Entre las medidas reformistas, que buscaban el desarrollo económico, destaca la política de liberalización del comercio con América. En 1765 se permitió el comercio directo con América a varios puertos españoles, entre ellos A Coruña, con la constitución del Consulado Marítimo y Terrestre.

El año anterior, el gobierno de Carlos III estableció en A Coruña el Servicio de Correos Marítimos para llevar la correspondencia oficial y privada a La Habana, Buenos Aires, Perú y Mercado. Esto contribuyó al crecimiento del comercio de A Coruña, a la renovación urbanística y a la mejora portuaria. Esto permitió, en el siglo XVIII, el incremento de las actividades mercantiles en Galicia, principalmente en sus puertos y, en especial, en A Coruña.

Comerciantes foráneos e innovaciones

Atraídos por estas ventajas, junto con la existencia de materias primas (lino y sardina), se produjo el asentamiento de numerosos comerciantes foráneos, principalmente vascos, asturianos, maragatos y catalanes, que dinamizaron el comercio introduciendo importantes innovaciones:

  • Los fomentadores catalanes, comerciantes que dinamizaron el sector pesquero, introdujeron nuevas técnicas de pesca (xávega) y de conserva (salazón), así como el trabajo asalariado y la comercialización a gran escala.
  • El proyecto de Antonio Raimundo Ibáñez, que puso en marcha las Reales Fábricas de Sargadelos, inicialmente un complejo siderometalúrgico para abastecer al ejército y después una industria cerámica.

Efectos de las reformas borbónicas en Galicia

Galicia, los efectos de las reformas de Felipe V vinieron dadas por la necesidad de potenciar la Armada, pieza fundamental en la defensa de las colonias americanas y del comercio marítimo.

Dentro de las reformas de José Patiño y del marqués de la Ensenada, la importancia de la matrícula de mar en 1737 para crear tripulaciones eficientes y profesionalizadas tuvo, en el caso gallego, un fuerte impacto sobre los núcleos pesqueros. La elección de Ferrol como capital del Departamento Marítimo del Norte, una de las bases de la Armada Real, hizo que una pequeña población marinera se transformara en ciudad, y después en una transformación social y urbanística.

A partir de 1746, con el marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, se inició la construcción de los astilleros y el arsenal, que convirtieron a Ferrol en la principal ciudad de Galicia. Gracias a Ferrol, Galicia, con una economía agraria, contó con su primer núcleo industrial basado en el desarrollo de la construcción naval en el arsenal.

Las reformas de Carlos III y el comercio con América

Los gobiernos de Carlos III intentaron desarrollar una política de despotismo ilustrado. Entre las medidas reformistas, que buscaban el desarrollo económico, destaca la política de liberalización del comercio con América. En 1765 se permitió el comercio directo con América a varios puertos españoles, entre ellos A Coruña, con la constitución del Consulado Marítimo y Terrestre.

El año anterior, el gobierno de Carlos III estableció en A Coruña el Servicio de Correos Marítimos para llevar la correspondencia oficial y privada a La Habana, Buenos Aires, Perú y Mercado. Esto contribuyó al crecimiento del comercio de A Coruña, a la renovación urbanística y a la mejora portuaria. Esto permitió, en el siglo XVIII, el incremento de las actividades mercantiles en Galicia, principalmente en sus puertos y, en especial, en A Coruña.

Comerciantes foráneos e innovaciones

Atraídos por estas ventajas, junto con la existencia de materias primas (lino y sardina), se produjo el asentamiento de numerosos comerciantes foráneos, principalmente vascos, asturianos, maragatos y catalanes, que dinamizaron el comercio introduciendo importantes innovaciones:

  • Los fomentadores catalanes, comerciantes que dinamizaron el sector pesquero, introdujeron nuevas técnicas de pesca (xávega) y de conserva (salazón), así como el trabajo asalariado y la comercialización a gran escala.
  • El proyecto de Antonio Raimundo Ibáñez, que puso en marcha las Reales Fábricas de Sargadelos, inicialmente un complejo siderometalúrgico para abastecer al ejército y después una industria cerámica.

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