Verdad empírica y verdad formal en filosofía: correspondencia, coherencia y evidencia
Resumen
El texto explica la distinción entre verdad empírica y verdad formal en el conocimiento científico moderno. Recorre las teorías de la verdad como correspondencia, coherencia y evidencia, junto con las posturas del dogmatismo radical y moderado, y el papel de Descartes en la búsqueda de un punto de partida cierto.
Puntos clave
- Las proposiciones empíricas son verdaderas si corresponden a la realidad y se comprueban por la experiencia.
- Las proposiciones formales son verdaderas si son coherentes o no contradicen el sistema al que pertenecen.
- La teoría de la verdad como correspondencia, expuesta ya por Aristóteles, coincide con el sentido común pero plantea premisas cuestionables sobre la realidad y el acceso a ella.
- La verdad como coherencia no requiere referirse a una realidad exterior: un enunciado es verdadero si se deduce de los axiomas del sistema.
- Descartes sostiene que son verdaderas las proposiciones claras y distintas, sin motivo de duda, como los axiomas y principios lógicos.
- El dogmatismo radical conduce al error y al prejuicio, mientras que el dogmatismo moderado confía en la razón tras una actitud crítica.
- El principio cartesiano 'pienso, luego existo' se presenta como verdad indudable que se afirma en la misma duda.
Verdad empírica y verdad formal
A partir de la época moderna, el problema del conocimiento se centra sobre todo en el conocimiento científico. Así, al hablar de la verdad se tiene en cuenta que hay dos tipos de proposiciones científicas: empíricas y formales y se distingue, por tanto, entre verdad empírica y verdad formal.
- En las proposiciones empíricas la verdad depende de la correspondencia entre lo que se afirma en la proposición y la realidad, y sólo puede determinarse por contrastación con la experiencia; por ejemplo, la proposición 'hoy llueve' será verdadera si podemos comprobar que llueve.
- En las proposiciones formales la verdad depende de la coherencia o no contradicción de la proposición con el resto de las proposiciones del sistema al que pertenezca. Por ejemplo '3+2=5' es una proposición aritmética que es verdadera porque no contradice las reglas de la suma.
La verdad como correspondencia o adecuación
En líneas generales se corresponde con el criterio expuesto anteriormente de verdad empírica. Esta teoría, que ya fue expuesta por Aristóteles y ha devenido clásica, tiene la virtud de coincidir con el sentido común. Sin embargo, cuando se profundiza un poco más se torna problemática. Situar la verdad en el acuerdo o adecuación entre el pensamiento y la realidad supone dos premisas cuando menos cuestionables:
- Que existe una 'realidad' objetiva e independiente del pensamiento.
- Que el pensamiento puede acceder a esta realidad externa a él y concordar con ella.
La aceptación de ambos supuestos conduce al realismo. Su negación nos lleva al idealismo. Y, en cualquier caso, no está muy claro que la realidad sea 'eso que percibimos por los sentidos', por lo que si queremos mantener este criterio de verdad deberemos afinar al máximo nuestro concepto de realidad.
La verdad como coherencia o no contradicción
Corresponde en términos generales al concepto de verdad formal, pero puede extenderse también al campo de las ciencias empíricas. La verdad se entiende como la coherencia de una proposición con el resto de enunciados del sistema al cual pertenece.
Esta teoría tiene la virtud de definir el concepto de verdad sin necesidad de hacer referencia a una realidad exterior. No necesitamos salir del pensamiento para determinar qué es lo verdadero o lo falso. Basta con que aquello que afirmemos no entre en contradicción con el resto de enunciados del sistema.
En las ciencias formales este es el criterio de verdad fundamental. Un enunciado es verdadero si es compatible con el conjunto, es decir, si se puede deducir de los axiomas y principios de dicho sistema. En caso contrario, es falso. Por ejemplo, el enunciado, 'la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos' es verdadero en la geometría euclidiana, porque se desprende de sus axiomas y principios, pero no lo es en las llamadas geometrías no euclidianas, cuyos axiomas son distintos.
La verdad como evidencia
Este criterio no excluye al anterior sino que lo complementa. Es el criterio expuesto por Descartes, para quien sólo son verdaderas aquellas proposiciones que no contengan el más mínimo motivo de duda, es decir, que se presenten a nuestra mente de forma clara y distinta. Es el caso de los axiomas científicos -'Por dos puntos cualesquiera sólo puede pasar una recta'-, y de los principios lógicos.
El dogmatismo
El Dogmatismo, como actitud ante el conocimiento, afirma la capacidad del hombre para conocer, aunque admite la posibilidad de equivocarse. Suele considerar que no todos los hombres son capaces de alcanzar la verdad ni de investigarla adecuadamente, por lo que hay que enseñarles e incluso imponerles la verdad. Cuando esto sucede, hablamos de un dogmatismo radical. Sin embargo, la filosofía, como actividad condicionada por la actitud crítica, solamente puede relacionarse con un dogmatismo moderado, que confía en las posibilidades de la razón para alcanzar la verdad.
El dogmatismo radical
El dogmatismo, tomado en su sentido más radical, supone una confianza ilimitada en nuestra capacidad para conocer. Partiendo de un realismo ingenuo, según el cual las cosas son tal como se presentan, el hombre dogmático identifica el conocimiento con su percepción subjetiva, con su opinión acrítica, muchas veces infundada. Sólo admite como válida su visión de las cosas, que pasa a constituirse como la verdad absoluta.
De este modo, lejos del necesario filtro de la crítica, el dogmatismo radical conduce casi inevitablemente al error, en el plano epistemológico, y a los prejuicios, en el plano psicológico. Impide el progreso del conocimiento y de la ciencia, por un lado, y dificulta la convivencia en tolerancia, por el otro. Sus efectos son, pues, nocivos tanto para el conocimiento como para la acción racional.
El dogmatismo moderado
A diferencia del dogmatismo radical, el dogmatismo moderado o filosófico se caracteriza por una confianza razonada en las capacidades humanas para lograr un saber cierto del mundo. No es contrario a la actitud crítica, sino que se funda en ella, tomándola como base necesaria desde donde poder edificar el conocimiento.
Tal es el caso del filósofo racionalista Descartes, quien se plantea la necesidad de establecer un punto de partida firme que permita alcanzar la verdad por sí misma, independientemente de la autoridad o las enseñanzas recibidas. Por ello someterá a duda todos los conocimientos a fin de encontrar algún primer conocimiento cierto sobre el que asentar a modo de axioma matemático todo el conocimiento.
Este principio será el 'yo pienso, yo existo' 'pienso, luego existo', que se manifiesta como una verdad indudable y se afirma en la misma duda, ya que para poder dudar o ser engañado hay que existir. Este principio o verdad indudable se manifiesta a la mente con claridad y distinción. Éstas son las características que ha de tener todo conocimiento cierto, de tal manera que son verdaderos todos los conocimientos que se presenten a un espíritu atento de forma clara y distinta.
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¿Qué diferencia hay entre verdad empírica y verdad formal?
La verdad empírica depende de la correspondencia entre la proposición y la realidad, y se determina por contrastación con la experiencia. La verdad formal depende de la coherencia o no contradicción de la proposición con el resto del sistema al que pertenece.
¿Qué es el dogmatismo moderado según el texto?
Es una actitud que confía razonadamente en las capacidades humanas para lograr un saber cierto del mundo. No se opone a la actitud crítica, sino que se funda en ella.
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