España en el Primer Tercio del Siglo XX: Transformaciones, Reformismo y Dictadura
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Transformaciones Económicas y Sociales en el Primer Tercio del Siglo XX
Evolución Demográfica
Fenómeno común en todos los países que experimentaron un proceso de industrialización, se caracterizó por un descenso de la mortalidad y, posteriormente, de la natalidad. Los movimientos migratorios son debidos a que la economía crecía menos que la población. Una vez ralentizada la emigración, se produjo una expansión de migraciones interiores que comportaron la intensificación de la urbanización.
Atraso Agrario y Conflictividad Campesina
La agricultura española inició el siglo XX teniendo que hacer frente a las consecuencias de la crisis agraria que se extendió por Europa a finales del siglo XIX. La crisis agraria se superó gracias al establecimiento de nuevas barreras arancelarias y al crecimiento de la producción. Los diferentes gobiernos españoles de la época fueron conscientes de los problemas. El aumento de regadío se veía como un elemento para superar las adversas. Sin embargo, el problema principal era la gran cantidad de campesinos sin tierra. Todas estas medidas se mostraron insuficientes.
Transformaciones Económicas y Sociales en el Primer Tercio del Siglo XX
Entre las causas que provocaron algunos cambios en la economía española, destaca la difusión de la electricidad y el petróleo. Una de las características de la economía española fue la restricción de la competencia entre empresas y la constante intervención del Estado. Se manifestó en dos direcciones: la concesión de ayudas y aumento del proteccionismo.
La crisis se superó con rapidez. Fue favorable para la economía española. Obligó a una cierta renovación de la estructura productiva que estimuló el crecimiento de la producción industrial y el cambio energético. La neutralidad en la Primera Guerra Mundial propició una expansión económica, pero el fin de la guerra desencadenó una fuerte crisis.
Reformismo Dinástico
Se inició una política reformista con proyectos de descentralización administrativa y política presupuestaria. El espíritu de regeneración había durado un año. En la primavera de 1902, subió al trono Alfonso XIII y se emplearon una serie de reformas.
Se inició una movilización contra la guerra en el puerto de Barcelona. Se derivó en una revuelta popular que desbordó el objetivo inicial de protesta y acabó siendo un estallido espontáneo de todas las tensiones sociales acumuladas. La represión posterior fue muy dura (Semana Trágica de Barcelona).
En 1916, se produjo una huelga general revolucionaria con el motivo de que reclamaban que el gobierno interviniera para contener los precios, y estalló en 1917 a raíz de un conflicto ferroviario. Se envió al ejército para contener el movimiento y mostró debilidad del régimen al mostrarse violento ante ciertas situaciones.
Dictadura de Miguel Primo de Rivera
El 13 de septiembre, el general Miguel Primo de Rivera se pronunció contra la legalidad constitucional, declaró el estado de guerra y se dirigió al monarca para exigir que el poder pasase a manos de los militares, un directorio militar. Se justificó con la necesidad de cambiar la situación: la inestabilidad y el bloqueo del sistema parlamentario, así como su desprestigio derivado del continuo fraude electoral, el miedo a una revolución social ante el auge de la conflictividad obrera y el descontento del ejército tras el desastre de Annual. También influyó evitar que las Cortes exigieran responsabilidades por los hechos de la guerra de Marruecos. Anunció su firme voluntad de limpiar el país de caciques y de acabar con el bandidaje político, la indisciplina social y las amenazas a la unidad nacional. La creciente oposición se intensificó cuando el rey y su camarilla se convencieron de que la dictadura era un peligro para la permanencia de la monarquía, y dimitió el 30 de enero de 1930.