Cómo establecer una red colaborativa: fases, beneficios y desafíos
Uno de los elementos fundamentales para la conformación de una red es que el convocante sea creíble, aceptado y reconocido. Las redes se forman con el tiempo.
Elementos clave para la creación de una red
- Una comunidad con una mínima organización.
- Predisposición a asumir ciertas capacidades y valores.
- Motivación para desarrollar acciones conjuntas.
- Disposición a compartir.
- Confianza en el trabajo.
- Interés en participar.
- Disponibilidad.
- Convocante creíble y reconocido.
Fases para la creación de una red
Primera fase: Convocatoria
En esta fase se determina la forma de coordinarnos de forma provisional y se crea un catastro de participantes. Se invita a participar en la red.
Segunda fase: Conformación
Se lleva a cabo un diagnóstico participativo: los lazos de los participantes deben ser de confianza y sentimiento de pertenencia al grupo. Se diseña un objetivo común y se establece la coordinación. Se decide la forma de trabajar, teniendo en cuenta la delimitación de las redes. Los roles pueden elegirse de tres formas:
- Consensuados.
- Elegidos por cada individuo.
- Definidos por un grupo de sujetos.
Se construye un plan de trabajo, que viene determinado por los roles y objetivos.
Tercera fase: Consolidación
En este momento se han logrado los objetivos y la comunidad ha reconocido el trabajo.
Ventajas de la formación en redes
- Confianza.
- Complementariedad.
- Corresponsabilidad.
- Subsidiariedad: una organización proporciona algo a alguien o a otra institución de menor complejidad.
- Simultaneidad: una red es un sistema complejo. Sus operaciones se realizan a distintos niveles. El trabajo del psicólogo se hace a la vez que el de inclusión que realiza el educador, por tanto, los resultados se obtienen por esa simultaneidad. Se dan diferentes actividades a la vez en diferentes niveles.
Dificultades en la formación de redes
- Disolución del conocimiento.
- Desinterés o temor a participar en experiencias asociativas.
- Miedo a compartir.
- Rechazo a aceptar cargos directivos.
- Desvaloración de experiencias asociativas.
- Tendencias a repetir formas autoritarias o jerárquicas.
- Dificultad para lograr un objetivo común.
- Minusvaloración de la capacidad de aprender de otros.
- Excesiva rotación de representantes.
- Falta de capacidad para gestionar recursos financieros.