El Estallido Social de la Semana Trágica de Barcelona: Causas y Consecuencias

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La Semana Trágica

Cuando no hacía ni cinco años de la pérdida de las colonias de Cuba, España emprendió una nueva campaña colonial en la zona del Marruecos. La guerra arruinaba a las familias, ya que los reclutados eran los jóvenes en edad de trabajar. El 24 de julio de 1909 se constituyó un comité revolucionario de huelga con representantes socialistas, anarquistas y lerrouxistas. Estos últimos estaban encendiendo los sectores populares con un lenguaje violento contra el catalanismo, la burguesía catalana y la Iglesia, a quienes hacían responsables de los sufrimientos de los obreros.

El desarrollo de los hechos y la represión

Lo que debía ser una huelga revolucionaria se convirtió en una revuelta urbana. La misma noche se produjo el primer incendio de edificios religiosos. Se expusieron en la calle cadáveres de religiosas que se habían extraído de las tumbas. Las calles estaban cortadas con barricadas donde se reunían los obreros y hacían fiestas. La revuelta se extendió fuera de Barcelona.

El gobernador civil de Barcelona se negó a sacar las tropas y reprimir el movimiento, lo que obligó al gobierno a hacerle dimitir. Una vez pacificada la ciudad, se empezó a volver al trabajo. Entonces empezó una represión que reflejó el miedo del mundo burgués y hasta qué punto consideraron esa semana como trágica. Se fusilaron a muchas personas, uno de ellos fue Francisco Ferrer Guardia, un pedagogo relacionado con los anarquistas y lerrouxistas. Empleó la herencia a fundar una institución que denominó Escuela Moderna, en esta escuela se imprimía propaganda anarquista.

  • Joan Maragall quiso parar esta represión.
  • Prat de la Riba se comprometió con la represión.

Las consecuencias directas de los hechos

El fusilamiento de Ferrer Guardia levantó una ola de protestas que causó un desprestigio en España y animó una campaña con el grito de «¡Maura, no!», que provocó la caída del gobierno conservador y el ascenso de los liberales.

La fuerte represión social interrumpió el proceso de constitución de la CNT, que radicalizó el obrerismo. Los lerrouxistas volvieron a actuar con más fuerza y tuvieron un importante éxito electoral. El compromiso de Prat de la Riba con la represión supuso una campaña en su contra.