Resistencia legal en la España moderna: decisionismo castellano y pase foral

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Resumen

El texto explica dos mecanismos de resistencia jurídica frente a la autoridad real en la España moderna: la fórmula «obedézcase, pero no se cumpla», aplicada en Castilla, Navarra y especialmente en Indias, y el pase foral, con el que las Juntas y Diputaciones vascas examinaban las disposiciones reales antes de aplicarlas. Permite comprender el choque entre el absolutismo regio y los fueros locales.

Puntos clave

  • El decisionismo castellano, término de Lalinde, describe el triunfo de las pragmáticas reales sobre las leyes de Cortes en Castilla.
  • La fórmula «obedézcase, pero no se cumpla» obedecía la norma real pero informaba al rey de su inconveniencia, y el rey decidía si mantenerla.
  • La fórmula tuvo especial eficacia en Indias, por la distancia entre el rey y el Consejo de Indias.
  • El pase foral consistía en la conformidad previa de las Juntas de Guipúzcoa y Álava y de la Diputación de Vizcaya a las disposiciones reales.
  • Si una disposición vulneraba los fueros, se obedecía pero quedaba suspendida su aplicación.
  • En Álava el derecho del pase foral fue confirmado en 1644, aunque se ejercía mucho antes.

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El Decisionismo Castellano y la Fórmula "Obedézcase, pero no se cumpla"

Las Cortes Castellanas no fueron capaces de romper la inercia que, desde la Edad Media, reducía su actividad a la mera asunción de las propuestas regias. Las Cortes continuaron quejándose de que no se revocasen las leyes de Cortes por medio de pragmáticas reales, pidiendo que para dar normas generales se convocasen Cortes; sin embargo, estas peticiones quedaron solo en quejas.

El triunfo de las pragmáticas es uno de los síntomas de ese fenómeno que Lalinde ha denominado "el decisionismo castellano", como consecuencia del autoritarismo o del mayor éxito del absolutismo real en Castilla, tanto en la Baja Edad Media como en los siglos de los Austrias.

Aplicación y Alcance de la Fórmula

En cuanto a las disposiciones de gobierno contrarias a la legislación de Cortes, se garantizaba el cumplimiento de la norma en cuestión, acatando la voluntad del rey, pero informando al monarca acerca de su falta de conveniencia, ya sea por ir en contra del Derecho existente o por no resultar acertada como respuesta a una cuestión planteada. El monarca decidía entonces la conveniencia o no de su aplicación. Si el rey no quería anularlas y obligaba insistentemente a su cumplimiento, ya no cabía resistirse a su voluntad.

Esta fórmula se aceptó en Álava, pero su reconocimiento por el rey se operó en fecha tardía. También en Navarra tuvo aplicación esta fórmula, ya que se arbitró que las disposiciones reales se obedecieran pero no se cumplieran hasta que se efectuara consulta al rey.

Donde más éxito y eficacia tuvo esta fórmula fue en Indias, donde los oficiales del rey alegaron el citado principio en contra de muchas normas reales. La distancia entre el rey y el Consejo de Indias concedía a estos un amplio margen de resistencia o de simple arbitrio interpretativo respecto a las normas procedentes de la corte; las autoridades hicieron uso en muchas ocasiones de esta ventajosa situación para negarse a la aplicación de muchas disposiciones.

El Pase Foral en los Territorios Vascos

Este mecanismo se utilizó intensamente en Guipúzcoa, Álava y Vizcaya. Consistía en la conformidad que debían dictar las Juntas de Guipúzcoa y Álava, y la Diputación del Señorío de Vizcaya, a todas las disposiciones reales, previas a su aplicación en estas provincias, con el fin de comprobar que no vulneraban ninguno de sus fueros y privilegios.

Desarrollo y Ejercicio del Pase Foral

En Álava, el derecho del pase foral fue confirmado en 1644, pero se ejercía mucho tiempo antes. En Guipúzcoa, se alude a él como un uso practicado por la Junta.

El pase foral es un privilegio por el que, previamente a la aplicación de las disposiciones reales, estas se examinaban y reconocían, a fin de verificar si se oponían o no a sus libertades, exenciones, privilegios y franquicias. A las que no vulnerasen el Fuero se les concedía su uso; si, por el contrario, iban en contra de lo dispuesto, se obedecía la disposición, pero su ordenamiento quedaba suspenso.

En el Fuero Nuevo de Vizcaya, al llegar cualquier disposición real al Señorío, esta era comunicada al procurador síndico del mismo, quien dictaminaba sobre su aceptación o rechazo. Su dictamen lo recibía la Diputación de la Junta, y esta concedía o no el pase foral.

En Álava y Guipúzcoa utilizaron el pase foral con gran frecuencia, defendiendo eficazmente sus ordenamientos.

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Preguntas frecuentes

¿Qué significa la fórmula «obedézcase, pero no se cumpla»?

Era una fórmula por la que una disposición real contraria a la legislación de Cortes se acataba formalmente, pero se informaba al monarca de su inconveniencia para que decidiera si debía aplicarse. Si el rey insistía, ya no cabía resistirse.

¿En qué consistía el pase foral?

Era un privilegio por el que las disposiciones reales se examinaban antes de aplicarse en los territorios vascos, para comprobar que no vulneraban fueros, exenciones o privilegios. Si no los vulneraban se concedía su uso.

¿Qué territorios utilizaron el pase foral?

Se utilizó intensamente en Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, mediante las Juntas de Guipúzcoa y Álava y la Diputación del Señorío de Vizcaya.

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Test

1. ¿Qué expresión describe el triunfo de las pragmáticas reales sobre la legislación de Cortes en Castilla?
2. ¿Dónde tuvo mayor éxito la fórmula «obedézcase, pero no se cumpla»?
3. ¿Quién dictaminaba sobre la aceptación de una disposición real en el Fuero Nuevo de Vizcaya?
4. ¿Qué ocurría con una disposición real que iba contra los fueros en el pase foral?
5. ¿En qué año fue confirmado en Álava el derecho del pase foral?
6. ¿Qué sucedía en Navarra con las disposiciones reales según la fórmula?

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