Etapas de la Primera Guerra Carlista (1833-1840): resumen
Resumen
El texto describe las fases de la Primera Guerra Carlista (1833-1840), un conflicto civil entre carlistas y liberales partidarios de Isabel II. Explica el apogeo carlista bajo Zumalacárregui, la fase de expediciones hacia el sur, la división interna del bando carlista, el Convenio de Vergara y el final del conflicto en 1840. Concluye con las consecuencias de la guerra para el país.
Puntos clave
- La guerra enfrentó a los carlistas, partidarios de Don Carlos, con los cristinos o liberales que apoyaban a María Cristina y después a Isabel II (1833-1840).
- Primera etapa (1833-1835): los carlistas, dirigidos por Tomás de Zumalacárregui, derrotaron repetidamente a los ejércitos cristinos con tácticas de guerrillas.
- En junio de 1835 el fracaso del sitio de Bilbao supuso la muerte de Zumalacárregui y un duro golpe para los carlistas.
- Segunda etapa (1835-1837): tras la victoria liberal de Espartero en Luchana (diciembre de 1836), los carlistas realizaron expediciones hacia el sur, y en el verano de 1837 estuvieron cerca de tomar Madrid.
- El bando carlista se dividió entre transaccionistas, liderados por Maroto, y intransigentes, fieles a Don Carlos.
- El Convenio de Vergara (agosto de 1839) puso fin a la guerra principal, y la resistencia de Cabrera terminó con la toma de Morella en mayo de 1840.
Las Fases de la Primera Guerra Carlista (1833-1840)
La Primera Guerra Carlista (1833-1840) fue un conflicto civil que enfrentó a los partidarios de Don Carlos (carlistas), hermano de Fernando VII, contra los defensores de la regencia de María Cristina y, posteriormente, del reinado de Isabel II (cristinos o liberales). La guerra se desarrolló en varias etapas:
Fases del Conflicto
Primera Etapa (1833-1835): El Apogeo Carlista
Los carlistas, bajo la dirección del general Tomás de Zumalacárregui, consiguieron derrotar repetidas veces a los ejércitos cristinos, aprovechando la táctica de guerrillas y su superior conocimiento del terreno. Un punto de inflexión se produjo en junio de 1835, cuando Don Carlos decidió intentar la toma de Bilbao para conseguir una capital para su Estado. El sitio fracasó y en él murió Zumalacárregui, lo que supuso un duro golpe para el bando carlista.
Segunda Etapa (1835-1837): La Fase de Expediciones
Esta segunda fase se inicia tras la muerte de Zumalacárregui y la victoria liberal de Espartero en Luchana (diciembre de 1836). Es un momento revolucionario y crítico en el bando cristino. Los carlistas tratan de romper su aislamiento mediante varias expediciones hacia el Sur, llegando incluso a las puertas de Madrid. Los ejércitos cristinos apenas pudieron oponer resistencia efectiva a estas incursiones. En el verano de 1837, Madrid, que era el objetivo carlista, estuvo a punto de ser tomada, pero Don Carlos dudó antes de atacar e intentó un pacto con la Regente. Cuando quiso iniciar el ataque, era tarde. El ejército carlista estaba agotado y se tuvo que retirar hacia el Norte. Esto provocó un fuerte descontento interno, dividiendo al bando carlista entre los transaccionistas, que apoyaban la realización de acuerdos con los liberales (liderados por el general Maroto), y los intransigentes, fieles a Don Carlos y contrarios a cualquier pacto.
Tercera Etapa (1837-1840): Resistencia y Final del Conflicto
Esta etapa se caracteriza por la resistencia carlista, cada vez más debilitada. La guerra principal terminó en agosto de 1839 (31-8-1839), tras las conversaciones secretas entre los generales Maroto (carlista) y Espartero (cristino), que culminaron en el Convenio de Vergara. Este acuerdo establecía el sometimiento del ejército carlista a la reina y la integración de la oficialidad carlista en el ejército real, incluyendo el compromiso de respetar los fueros vascos y navarros.
Un núcleo carlista, dirigido por el general Ramón Cabrera, resistió en el Maestrazgo y Cataluña hasta la toma de Morella por las tropas de Espartero en mayo de 1840, marcando el fin definitivo de la guerra.
El Convenio de Vergara y sus Consecuencias
El Convenio de Vergara supuso la pacificación del País Vasco y Navarra, permitiendo a los liberales centrarse en el Maestrazgo y Cataluña. Aunque Don Carlos no aceptó inicialmente el acuerdo, lo que motivó la resistencia de un núcleo carlista dirigido por el general Cabrera hasta mayo de 1840, el convenio marcó el fin de la guerra principal. Don Carlos finalmente desistió de sus pretensiones y se exilió a Francia, donde renunció a sus derechos al trono a favor de su primogénito Carlos Luis.
Consecuencias de la Guerra
La guerra produjo un desastre humano y económico enorme, retrasó aún más el desarrollo del país, aceleró la revolución liberal y provocó que el ejército adquiriera un notable protagonismo en la vida política española. Se inició así el llamado “Régimen de los Generales”, un periodo de gran influencia militar en el gobierno.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Quiénes eran los carlistas en la Primera Guerra Carlista?
Los carlistas eran los partidarios de Don Carlos, hermano de Fernando VII, que se enfrentaron a los defensores de la regencia de María Cristina y del reinado de Isabel II.
¿Qué fue el Convenio de Vergara?
Fue un acuerdo firmado en agosto de 1839 entre los generales Maroto y Espartero, que estableció el sometimiento del ejército carlista a la reina, la integración de su oficialidad en el ejército real y el respeto a los fueros vascos y navarros.
¿Cómo terminó la Primera Guerra Carlista?
La guerra principal terminó con el Convenio de Vergara en 1839, y la resistencia carlista del Maestrazgo y Cataluña acabó con la toma de Morella por las tropas de Espartero en mayo de 1840.
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