La ética aristotélica: virtud, felicidad y la función humana
Resumen
El texto explica la ética de Aristóteles a partir de la idea de función propia (ergon) del ser humano, identificada con la actividad racional. Presenta la felicidad como actividad del alma conforme a la razón y la virtud ética como término medio entre dos vicios. Recoge además el debate sobre la enseñabilidad de la virtud en el periodo sofístico y explica cómo el hábito moral se forma por la repetición de actos.
Puntos clave
- La función propia del ser humano (ergon) es la actividad racional, que lo distingue de los demás seres.
- La felicidad se define como una actividad del alma conforme a la razón a lo largo de una vida completa.
- Las virtudes éticas son hábitos de obrar bien y consisten en un término medio entre dos extremos viciosos, por defecto y por exceso.
- Ejemplo: la templanza es el término medio entre la abstinencia y el desenfreno respecto a los placeres corporales.
- En el periodo sofístico se distinguían tres tesis sobre la enseñabilidad de la virtud: aristocrática, sofística e intelectualismo socrático.
- Según Aristóteles, somos buenos porque hacemos el bien, y el hábito moral se forma por la repetición de actos.
La Función Propia del Ser Humano (Ergon)
Todo objeto, todo animal, toda profesión tiene su función, su "érgon". Si la función del cuchillo es cortar, el cuchillo que corte bien tendrá la excelencia, la eficiencia propia del cuchillo. Si el buen cuchillo es el que cura bien y el buen médico el que cura bien, el buen humano será el que realice de manera eficiente y excelente su tarea y función propia. La tarea del hombre tiene que ver con su alma, entendiendo que alma es el principio vital, lo cual implica que hay alma vegetativa, animal y racional, cada una con sus funciones específicas que asumen las inferiores. (dibuj.alm.) ¿Cuál es, pues, el fin último de los seres humanos? Aristóteles cree que debemos preguntarnos por la función propia del ser humano en cuanto ser humano. ¿Cuál es la función o actividad propiamente humana?
No las que tienen relación con la nutrición o la sensación, como el crecimiento o el placer, pues estas son actividades comunes al hombre y a los animales. Específicamente humana solo queda la función o actividad racional. Como el hombre se distingue de los demás seres por su racionalidad, el fin del hombre, y por lo tanto su felicidad, la logrará el hombre usando la facultad que le es propia: la razón. En definitiva, Aristóteles define la felicidad como una actividad del alma conforme a la razón y a lo largo de una vida completa.
La Virtud Ética y el Término Medio
La función del hombre no es solo usar la razón sino cultivarla de un modo excelente. La virtud es el hábito de ejercitar de un modo excelente la facultad propia del ser humano: la razón. Pero ¿qué son las virtudes? En el alma humana hay una parte apetitiva o volitiva -el ethos o carácter- y otra pensante o cognitiva -la dianoia o razón-. Veamos las primeras. Las virtudes éticas o morales son hábitos de obrar bien en cada caso. Pero actuar bien es difícil, y fácil pasarse uno o quedarse corto y no dar con el término medio exacto en que consiste la decisión óptima. El término medio es la virtud entre dos extremos, los vicios por defecto y por exceso. Así, por ejemplo, respecto a la búsqueda de placeres corporales hay que huir de la abstinencia tanto como del desenfreno. La virtud estaría en la templanza o moderación. A la hora de afrontar peligros hay que apuntar a la valentía y evitar la cobardía tanto como la temeridad. En general, debemos huir de extremos irracionales.
El Debate sobre la Enseñabilidad de la Virtud
Recordemos las tres grandes respuestas que se habían dado en el periodo sofístico acerca de si la virtud es enseñable o no:
- Tesis aristocrática. Sostiene que la virtud es por naturaleza y, por tanto, no modificable, no educable. El ojo bueno lo es por naturaleza, el hombre bueno también. Lo que es por naturaleza no es modificable.
- Tesis sofística. La virtud es una techné, una praxis semejante a otras prácticas y, por ello, enseñable.
- Intelectualismo socrático. La perspectiva sofística es correcta, pero se queda en el ámbito de lo hecho, de la acción realizada. Sócrates sostiene que hay que ir más allá: la virtud hace referencia al sujeto agente, no a la operación de este. Lo importante no es hacer bien las cosas, de lo que se trata es de ser bueno. Así como en el ámbito teórico quien sabe geometría es geómetra, en el ámbito práctico quien conoce las virtudes es virtuoso.
La Formación del Hábito Moral en Aristóteles
Sin embargo, la tesis aristotélica comporta que no hacemos el bien porque seamos buenos, sino al revés, somos buenos porque hacemos el bien, pues es haciendo el bien como nos hacemos buenos. Así el hábito en que consiste la excelencia moral, se forma por la repetición de actos. Tomando una y otra vez la decisión correcta vamos adquiriendo la virtud o excelencia ética y nos hacemos responsables de nuestras vidas y nuestras virtudes. Por eso está justificado elogiar a los virtuosos, censurar a los viciosos y que el legislador imponga premios y castigos a unos y a otros para estimular a todos a obrar bien.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Cuál es la función propia del ser humano según Aristóteles?
Es la actividad racional, porque el ser humano se distingue de los demás seres por su racionalidad. Las funciones de nutrición y sensación son comunes a los animales y no son específicamente humanas.
¿Qué es la virtud ética según Aristóteles?
Es un hábito de obrar bien en cada caso, que consiste en el término medio entre dos extremos viciosos, uno por defecto y otro por exceso.
¿Cómo se forma el hábito moral según Aristóteles?
Se forma por la repetición de actos: tomando una y otra vez la decisión correcta se adquiere la virtud. Por eso somos buenos porque hacemos el bien.
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