Ética Platónica: Justicia, Alma y el Camino a la Sabiduría

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La Perspectiva Ética en Platón

Si la antropología platónica es esencialmente el resultado de la identificación de la condición antinatural en la que se encuentra el ser humano, debido al encierro de su verdadera esencia espiritual en una cárcel material, su ética será la propuesta de un modo de actuar que permita recuperar el estado original del ser humano, a través del cultivo de la virtud ética suprema de la justicia. Esta será definida por Platón como la condición propia de aquello en lo que lo mejor domina a lo peor, que aplicado al ser humano significa el dominio del alma sobre el cuerpo.

El Dominio del Alma y las Virtudes

Un análisis más específico de las implicaciones de este dominio del alma sobre el cuerpo con el que Platón identifica la justicia ética, implica devolver a cada una de las tres partes del alma el orden jerárquico que merecen, es decir, el dominio de la razón sobre las pasiones. Con ello, el alma racional alcanzará la virtud de la sabiduría, que consiste en el conocimiento de las ideas; el alma irascible, la virtud de la fortaleza, que resulta del sometimiento del ánimo a la razón; y el alma concupiscible, la virtud de la templanza o moderación, que consiste en la autolimitación en la satisfacción de los placeres.

Intelectualismo Ético y el Bien Supremo

El predominio de la razón sobre las pasiones, es decir, de lo espiritual sobre lo material, que como respuesta al prejuicio pitagórico propondrá Platón como principio ético, responde a la noción del intelectualismo ético socrático, es decir, a la propuesta de que solo el sabio alcanza a obrar éticamente bien. Para justificar esta propuesta, Platón opone lo material como fuente del Mal y del error a lo ideal como fuente de perfección moral y de conocimiento verdadero, poniendo como elemento rector el camino hacia la sabiduría, la idea suprema del Bien. En consecuencia, solo aquel que por haber abandonado su apego a lo material deja de confundir los bienes particulares con el verdadero Bien, podrá ser bueno, justo y feliz. A esta equiparación entre sabiduría, bondad y felicidad, responde el concepto de ideal ético del sabio, característico del pensamiento platónico.