Evolución del Castellano: Del Siglo XV a la Edad de Oro
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Evolución del Castellano en el Siglo XV
El Humanismo consideraba las lenguas romances como de inferior categoría y se propuso hacer un castellano a imagen y semejanza del latín, justo lo contrario que había intentado Alfonso X. Paralelamente a esta tendencia culta, la lengua romance continúa su marcha imparable en el habla coloquial y en la literatura. Una obra de finales de siglo, Elio Antonio de Nebrija, gran humanista español, publica su Gramática Castellana, la primera de las lenguas románicas europeas, a las que servirá de modelo. En esta época el castellano ha perdido muchos de sus rasgos medievales y, como dice Rafael Lapesa, "la unidad lingüística del centro de la Península estaba casi consumada", siendo el habla toledana "el modelo de buena dicción".
Características del Habla Toledana
- Se generaliza el uso de h aspirada por la f inicial latina: harina por farina. En Castilla la h había dejado de aspirarse: arina.
- Predominio de la d en lugar de la t final de palabra: voluntad y no voluntat.
- Cambian algunas formas verbales: amades por amáis, sodes por sois.
- Vacilación en las vocales: sobir/subir.
- Distinción de b/v, al revés que en Castilla y Aragón.
La Lengua Española en los Siglos de Oro
El desarrollo de las lenguas romances fue impulsado por los nuevos Estados que las toman como el mejor signo de identidad. En España el fenómeno se vio favorecido por la expansión imperialista.
Fijación de la Lengua en el Siglo de Oro
Características Generales
A finales del siglo XV, cuando el español sale fuera de España, rivalizan dos modelos, el de Toledo y el de Sevilla. El castellano se convierte en la norma culta y literaria de Galicia, País Vasco, Cataluña, Valencia. Estas lenguas quedan reducidas al ámbito familiar, apareciendo el fenómeno del bilingüismo. Además, el español, norma castellana, se extiende por el Mediterráneo y los Balcanes a través de las comunidades judías expulsadas de España.
Fonética
- Fonemas medievales: reajuste de sibilantes: /s, z, ds, dz, ts, tz
- Fonemas medievales: g, j sonora [g velar sonora como hoy: /g/ (ga, go, gu, gue, gui)], y j velar sorda como hoy: /x/ (ja, je, ji, jo, ju; ge, gi); x sorda
- Fonemas medievales: /b/ oclusiva, oclusiva y fricativa, bilabial sonora. En la escritura permanece “b y v”;/v/ fricativa.
- /h’-/ aspirada deja de pronunciarse en el siglo XVI.
- /s y θ/ fricativas en Sevilla y su zona se confunden: seseo y ceceo.
- /h, g, j, x, -s/ en Sevilla y su zona se aspira.
- /-r, -l/ en Sevilla y su zona se confunden.
- / ll, y /en Sevilla y su zona: yeísmo.
Gramática
El artículo el que se usaba también para el femenino va siendo sustituido por la. Los demostrativos siguen utilizando dos formas: aqueste- este, aquese- ese. Simplificación de grupos de consonantes: duda por dubda, cien por cient. El sufijo diminutivo preferido era -illo junto con -ico (Cervantes y Quevedo) e -ito (Santa Teresa y Calderón). Se afianza el superlativo -ísimo en vez de mui + positivo: escuderísimo Sancho Panza (Cervantes). Uso de nosotros, vosotros y se olvida nos otros, vos otros.
Los demostrativos utilizan dos formas: aqueste- este, aquese- ese. Los verbos haber/tener, su significado se relacionaba con posesión. Ahora haber pierde este carácter y se convierte en auxiliar. El significado espacial de los verbos ser/estar pasa a estar; ser queda como auxiliar de pasiva. Se extiende el uso de la preposición a con complemento directo de persona y cosa personificada. Comienzo del leísmo, laísmo y loísmo en Castilla, León y Madrid.
Léxico
- Renovación de palabras medievales.
- Introducción de palabras extranjeras.
- Creación de otras nuevas a partir de la propia lengua.