Evolución y Distribución de la Densidad de Población en España
Evolución de la Densidad Demográfica en España
La densidad de población en España ha aumentado hasta alcanzar los 92 habitantes por kilómetro cuadrado (2013), todavía inferior a la media europea, que se sitúa en 110 habitantes por kilómetro cuadrado. Aun así, este valor esconde fuertes desequilibrios espaciales entre:
- Áreas de concentración: Superan el promedio nacional.
- Áreas de despoblamiento: Zonas donde no se alcanzan los 25 habitantes por kilómetro cuadrado.
Factores Históricos de la Distribución Poblacional
Los factores que explican esta irregular y descompensada distribución han venido marcados por su relación con los procesos históricos que se han ido dando en España.
La Época Preindustrial
Durante la época preindustrial, de economía española básicamente agraria, tuvieron más peso a la hora de explicar la densidad demográfica los factores naturales. Las mayores densidades se situaban en las costas de relieve llano e invierno suave (mediterráneo), en contraste con las elevadas llanuras del interior peninsular, de inviernos rigurosos.
También influían factores humanos. En el siglo XVI, el descubrimiento de América dio a Castilla gran prosperidad económica, convirtiéndola en la zona más poblada de la Península. Sin embargo, un siglo más tarde, la crisis económica y demográfica, de la que Castilla tardó en recuperarse, originó movimientos de población hacia la periferia.
Como consecuencia, en el siglo XVIII la situación se había invertido: densidades más altas en las regiones costeras e insulares gracias a un floreciente comercio marítimo, y las densidades más bajas en el interior, perdiendo cada vez mayor relevancia social y económica.
La Época Industrial
Entre mediados del siglo XIX y la crisis de 1975, los factores naturales perdieron importancia y se consolidaron los contrastes en la distribución de la población. Aumentaron su peso:
- Madrid: Capital y centro financiero del Estado.
- Regiones periféricas: Por su alto crecimiento natural (Galicia, Andalucía y Murcia).
- Zonas de desarrollo industrial y turístico: Instalación de actividades económicas que atrajeron población, como la industria (primero en Asturias, País Vasco y Cataluña, y luego en los ejes del Ebro y Mediterráneo) y el turismo (litoral mediterráneo e insular).
Mientras tanto, las regiones del interior siguieron perdiendo peso demográfico.
La Época Postindustrial y Factores Actuales
Finalmente, en la época postindustrial, a partir de la crisis de 1975, tienden a mitigarse los contrastes. La crisis redujo la atracción de las áreas industrializadas y disminuyó las salidas de las zonas tradicionalmente emigratorias del interior, que incluso recibieron emigrantes retornados.
Los factores actuales que definen el panorama demográfico son:
- Primacía de los servicios: Desarrollados en las zonas con mayor tejido industrial y por el impulso del sector terciario, como las zonas turísticas.
- Difusión espacial de la industria: Concentrada en el norte (Asturias, Cantabria y País Vasco), centro (Madrid) y este del país (Cataluña y Valencia).
- Agricultura tecnificada: Requiere menor mano de obra pero, a la vez, genera más expectativas laborales al poder obtener mayores beneficios y perspectivas de futuro.
- Desarrollo endógeno: Iniciativas locales de crecimiento económico.
- Mayor inmigración extranjera: Nuevos flujos de población hacia el territorio.
Todo ello ha contribuido a la consolidación demográfica de Madrid y de los ejes mediterráneos y del Ebro; pero también promueve procesos de desconcentración demográfica y económica que favorecen un mayor equilibrio. Sin embargo, todavía hay amplias zonas del interior, como Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha, La Rioja y Zaragoza, con una densidad muy baja.