Evolución y Éxito Empresarial: De la Potencia Alemana al Modelo de Gestión Sloan
El Modelo Empresarial Alemán: Claves de su Ascenso y Resiliencia
Alemania no se unificó hasta 1871. Tras su unificación, desplazó a Gran Bretaña como la principal potencia industrial europea. Las compañías alemanas eran similares a las de Estados Unidos, centrándose en sectores clave como los metales, la química y la maquinaria.
Un aspecto distintivo del entorno empresarial alemán era la ausencia de restricciones legales sobre las asociaciones de empresas para limitar el comercio; tampoco existía legislación antimonopolio. El economista Friedrich List afirmó que la unidad económica básica era la nación, y que la tarea de los empresarios y políticos era unirse por el bien de la nación. En este contexto, las empresas tenían el fin de proporcionar poder a la maquinaria bélica.
La caída económica en los últimos años del siglo XIX forzó a las compañías alemanas a unirse, aumentando así el número de convenios que podían ir desde acuerdos informales hasta consorcios legalistas.
Uno de los factores importantes en Alemania fue la influencia que ejercían los bancos y banqueros, quienes optaron por formar bancos por acciones y sociedades limitadas que canalizaban el dinero de cualquier ahorrador. Los mayores bancos eran los bancos universales, que financiaron la mitad de la inversión de Alemania.
Otra diferencia importante era el sistema de gestión empresarial de dos niveles, que consistía en los consejos de administración y las juntas supervisoras. Las empresas alemanas colaboraban activamente con los sindicatos.
Históricamente, el Frente del Trabajo de los nazis ayudó a mejorar la condición de los obreros en las fábricas. La solidez y fortaleza de las empresas alemanas les permitieron resistir dos guerras mundiales, el nazismo y la división del país.
El éxito alemán se debió fundamentalmente a dos factores clave:
- El culto a la formación científica y profesional.
- La elevada consideración de los directivos, quienes disfrutaban de la misma categoría que los funcionarios públicos.
El Caso Sloan: Innovación en la Gestión y Descentralización en General Motors
En las dos primeras décadas del siglo XX, se inició una separación gradual de la propiedad de la empresa de su dirección. Durante este periodo, las ciudades norteamericanas se transformaron, lo que incluyó la creación de los imponentes rascacielos.
Alfred P. Sloan Jr. llegó a presidente de General Motors en 1923 y se convirtió en el referente de la gestión de la compañía. Junto a Pierre S. du Pont, al observar que las operaciones de la compañía eran dispares, decidieron convertirlas en divisiones autónomas.
Esta estructura en divisiones fue adoptada por muchas grandes empresas porque era un instrumento ideal para desarrollar la gestión. Al ofrecer un coche para cada bolsillo y cada objetivo, General Motors retendría a los clientes toda su vida.
El sloanismo se basaba en una descentralización organizada. Los jefes de división atendían la parte del mercado que les correspondía. En la cumbre, un comité ejecutivo, encabezado por Du Pont y Sloan, marcaba la estrategia empresarial descentralizada.
La estructura de la compañía era fácil de ampliar, y otra ventaja del sistema de Sloan fue la innovación institucionalizada. Solo una compañía de múltiples divisiones podía vencer a otra de su clase.