Evolución Humana: Antropogénesis, Euxenesia y la Espiral del Silencio
Antropogénesis: Hominización
Son los cambios anatómicos y fisiológicos específicos de la especie humana. Se destacan seis transformaciones principales:
Bipedismo
La postura erguida de los homínidos supuso una modificación del esqueleto, sobre todo en las articulaciones de la cadera y del hombro. Estas influyeron en el cráneo y en el desarrollo del cerebro.
Liberación de las manos
Al no ser necesarias para andar, las manos se convierten en herramientas. La oposición del pulgar a los demás dedos es la base de la gran versatilidad de la mano humana, permitiendo el desarrollo técnico.
Liberación de la mandíbula
La posición bípeda y la liberación de las manos permiten que la mandíbula ya no tenga que realizar tareas pesadas. Eso influye en la modificación de la boca, la faringe y la laringe, lo que da apoyo anatómico a la aparición del lenguaje oral complejo. Al mismo tiempo, se producen modificaciones en la forma de alimentarse, como la preparación de alimentos antes de ingerirlos (la cocina).
Nacimiento inmaduro («juvenilización»)
El ser humano nace más necesitado de cuidados que ningún otro animal porque carece de muchos instintos. Depende del cuidado ajeno y de la sociabilidad de la especie. Sin embargo, esto le otorga una mayor capacidad para afrontar situaciones nuevas.
Ecumenismo
La especie humana se adapta a toda la Tierra. Esto ha producido una gran diversidad de apariencias físicas, pero a nivel genético solo hay una especie humana (no hay razas).
Cerebralización
Se desarrollan el cerebro y la corteza cerebral, una de las características ligadas a la evolución del género Homo. Sin esto, no habría lenguaje ni razón.
Euxenesia según Lapouge
La euxenesia («buen nacimiento») forma parte de la obra de Lapouge ‘Les sélections sociales’, donde realiza una apología de la euxenesia científica mediante el darwinismo social. Propone la reproducción científica como clave para la construcción de un futuro mejor.
La Teoría de la Espiral del Silencio
La teoría de la espiral del silencio surge en 1977, propuesta por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann. Esta teoría explica cómo la opinión pública funciona como forma de control social, al plantear que las personas adaptan su comportamiento a las opiniones predominantes en su contexto social sobre qué conductas son aceptables. Esta conducta tiene su origen en nuestro temor natural al aislamiento, que podría darse si expresáramos opiniones percibidas como minoritarias. Por ello, los individuos estamos constantemente «sondeando» el clima de la opinión pública para determinar qué opiniones podemos expresar. La llamada «espiral» es la figura que se dibuja a medida que aquellos que tienen posiciones minoritarias son silenciados.