Evolución Política de Francia y el Imperio Austro-Húngaro en el Siglo XIX

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Francia: De Napoleón III a la III República

1. El ascenso de Napoleón III

La Revolución de 1848 acabó con la monarquía de Luis Felipe de Orleans e implantó la II República francesa. Luis Napoleón Bonaparte fue elegido como presidente de la República, buscando el triunfo del orden y transformando la República en Imperio. En 1851 disolvió la Asamblea y, con este golpe de Estado, reforzó su poder. Prometía mantener el sufragio universal masculino y elaborar una constitución de corte autoritario. Así comenzó el Segundo Imperio.

2. Consolidación y caída del Segundo Imperio

La Constitución de 1852 concedió a Napoleón poder ejecutivo y militar, además del derecho de intervenir en los otros poderes. En la década de 1850, la actuación de Napoleón tuvo como objetivo el mantenimiento del orden. Los éxitos de su política exterior se vieron en dos conflictos: la Guerra de Crimea y la Guerra austro-piamontesa.

Tuvo éxito en el desarrollo económico de Francia, modernizando la agricultura y la industria:

  • Agricultura: Mejora gracias al retroceso del barbecho.
  • Industria: Destacó el sector textil, aunque la minería y la siderurgia crecieron notablemente.
  • Comercio: El comercio interior se duplicó y el exterior se triplicó.

En la década de 1860, Napoleón legalizó las asociaciones obreras y reconoció el derecho a huelga. Sin embargo, sufrió una serie de derrotas que llevaron a la caída del emperador y al nacimiento de la III República.

3. La III República y la inestabilidad política

La derrota de Sedán y las pérdidas de Alsacia y Lorena crearon en Francia un sentimiento nacionalista antialemán que perduraría hasta la Primera Guerra Mundial. Desde 1870 se renovaron los intentos revolucionarios que establecieron la Comuna de París. El presidente del gobierno, Thiers, al restablecer el orden, reanudó la actividad económica.

En 1894, la República radical enfrentó una gran crisis política:

  • División social: Francia se dividió entre dreyfusistas y antidreyfusistas.
  • Crisis del boulangerismo: Los intentos nacionalistas de Boulanger dieron el poder a los republicanos moderados.

La III República perduró hasta que Hitler la derrotó en la Segunda Guerra Mundial.


El Imperio Austro-Húngaro

1. El reinado de Francisco José I

Desde 1848 hasta 1916, este imperio estuvo dirigido por Francisco José I, quien intentó mantener un sistema conservador y autoritario. Su gobierno se caracterizó por:

  • Incremento del gasto en burocracia y policía.
  • Privilegio de la Iglesia Católica.
  • Impulso del comercio, la industria y la mejora de los transportes.

El mayor problema fue el de las nacionalidades. A partir de 1867, se convirtió en una monarquía dual con el emperador de Austria y el rey de Hungría. Tras las unificaciones, la política exterior del imperio dual se caracterizó por su alianza con el Imperio Alemán.