Evolución Política Durante la Guerra Civil Española: Zonas Republicana y Nacionalista
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Evolución Política en la Zona Republicana Durante la Guerra Civil
El Gobierno de Largo Caballero
Desbordado por el proceso revolucionario y bélico, el gobierno Giral dimitió y se creó un gobierno de coalición presidido por el socialista Francisco Largo Caballero y formado por socialistas, comunistas, republicanos, nacionalistas y la CNT.
Se suprimieron o recortaron los poderes de los organismos revolucionarios y se crearon los consejos provinciales y municipales.
Se reorganizó el Estado Mayor del Ejército y se unificaron las milicias.
Conflictos Internos y el Gobierno de Negrín
Las diferencias entre las distintas tendencias afloraron pronto en el seno del gobierno. De hecho, había dos concepciones divergentes. Comunistas, socialistas, republicanos y nacionalistas defendían ganar primero la guerra, postergando la revolución. En cambio, la CNT-FAI pretendían simultanear guerra y revolución.
Estas divergencias se evidenciaron en múltiples conflictos entre anarquistas y comunistas. Como consecuencia de estos sucesos, cayó el gobierno de Largo Caballero.
El socialista Juan Negrín formó, en mayo de 1937, un gobierno de concentración. No contó con la CNT.
El nuevo gobierno reconstruyó la autoridad del Estado. Se paralizaron las colectivizaciones y se nacionalizó la economía. Se frenó la represión indiscriminada. El Ejército Popular se hizo realidad, introduciendo en él la disciplina y dotando a las unidades de mando de prestigio.
El fracaso de este remozado ejército en la campaña de Aragón provocó una crisis de gobierno.
En la retaguardia, los desastres del frente y la prolongación de la guerra civil provocaron una situación desesperada: la inflación, la disminución de la producción, la escasez y el encarecimiento de subsistencias, el racionamiento y el mercado negro afectaron a la población.
Consolidación del Poder Franquista en la Zona Nacionalista
Ascenso de Franco y Unificación Política
Se creó una dirección unificada que, tras la muerte accidental de Sanjurjo, se convirtió en una Junta de Defensa Nacional. Proclamó el estado de guerra y comenzó la represión contra los republicanos.
Franco fue nombrado Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire y jefe del gobierno y del Estado. Comenzó a ser llamado Caudillo de España.
Decretó la unificación bajo su dirección de falangistas y tradicionalistas. De este modo, nació Falange Española Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS).
La jerarquía eclesiástica publicó una pastoral dirigida a los obispos del mundo, reafirmando el apoyo de la Iglesia al alzamiento militar, justificándolo como una cruzada para erradicar la revolución comunista.
Estructuración del Nuevo Régimen y Represión
En 1938, Franco culminó el proceso de estructuración política y administrativa del nuevo régimen con la Ley de Administración Central del Estado, que le confería todos los poderes: la potestad legislativa, la jefatura del Estado, del gobierno, del ejército y del partido único, con lo que se consolidaba una dictadura autoritaria de corte fascista.
Fue significativo del perfil ideológico del nuevo régimen la derogación de toda la legislación social republicana y de la legislación referente al matrimonio civil y el divorcio. Restableció la Compañía de Jesús y la obligatoriedad de la enseñanza católica.
Prohibió toda actividad sindical, y la política social se plasmó en el Fuero del Trabajo. Éste establecía la organización de las relaciones laborales mediante el sindicato vertical, que fue sometido al partido único. Promulgó una Ley de Prensa e Imprenta que controló y puso los medios de comunicación al servicio del poder. La Ley de Responsabilidades Políticas permitió perseguir a los sospechosos de haber defendido la causa republicana. La defensa de la unidad de España se concretó en la abolición de los gobiernos vasco y catalán y el fin de toda autonomía.