La Evolución Temática en Miguel Hernández: Símbolos Clave y el Drama de la Vida
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El Universo Simbólico en la Poesía de Miguel Hernández
La obra de Miguel Hernández se caracteriza por la recurrencia de imágenes y símbolos que evolucionan dramáticamente a lo largo de sus distintas etapas poéticas:
Imágenes y Símbolos Clave
Evolución de los Símbolos Recurrentes
- Huesos: Constante en la poesía. En la primera etapa se relaciona con la muerte; en el periodo amoroso, con el impulso erótico y sexual; en el bélico, con la fuerza de las tropas; y en la última etapa, con la ausencia de la amada.
- Lluvia: También una constante. En la primera etapa, se asocia al fenómeno para la vida; en la amorosa, refleja la pena y el dolor del amor; en la bélica, el esfuerzo del trabajador. En el periodo carcelario, vuelve a simbolizar el dolor.
- Luna: En su primera etapa, sus fases se relacionan con el paso del tiempo; después, es signo de fatalidad o muerte.
- Rayo: Es siempre dolor. En la etapa bélica, expresa fuerza, y en la última, es recuerdo de la amada.
- Toro: Experimenta una evolución de acuerdo con la etapa. En el primer periodo se asocia a la muerte; en el amoroso, en libertad, es virilidad, pero en la plaza se asocia a la fatalidad. En el bélico, simboliza al pueblo explotado.
- Viento: En la primera etapa, es un fenómeno de la naturaleza; en la amorosa, simboliza a la mujer amada; en la bélica, es la fuerza del pueblo; y en la carcelaria, se transforma en odio y rencor.
- Tierra: En el primer momento se asocia a la naturaleza; en la etapa amorosa, con el amor; en la bélica, con los pobres; mientras que en la última, se asocia a la pérdida irreparable de su hijo.
La Tensión Existencial: Vida y Muerte en la Obra de Miguel Hernández
En la poesía de Miguel Hernández, hay un discurrir dramático que comienza con una vida casi festiva y que, poco a poco, se desliza por la pendiente de la tragedia. De esta forma, la vida y obra del poeta aparecen como inseparables.
El Ciclo de la Tragedia y la Resignación
La mayor parte de los primeros poemas tienen una despreocupación e incluso cierto optimismo. Las «heridas» comienzan a sentirse en El Rayo que no Cesa, cancionero de la pena amorosa y del sentimiento trágico del amor. La vida siempre se presenta amenazada por fuerzas incontrolables.
Con la guerra, la poesía adquiere un tono combativo en Viento del Pueblo: la muerte se convierte en parte de la lucha por la victoria y hay tintes elegíacos, ya sea por los héroes anónimos o por personas concretas. La solidaridad con los oprimidos y el optimismo de la lucha por la libertad derivan en dolor y pesimismo por la crudeza de la guerra.
Es en Cancionero y Romancero de Ausencias donde los poemas se oscurecen con la ausencia de todo: la muerte de su hijo, la pérdida de la guerra, la condena a muerte, la enfermedad y la soledad. Con el desengaño llega la resignación, pero el ciclo de la vida y la muerte se cierra con la vuelta al amor.