El filósofo gobernante en la República de Platón: sofocracia y Estado ideal
Resumen
El texto analiza la teoría política de Platón en La República, centrada en el filósofo gobernante y en el Estado ideal. Explica la crítica a los gobiernos empíricos, la relación entre el conocimiento de las Ideas y el buen gobierno, y la estructura jerárquica de la polis en tres clases sociales. Al final, el estudiante comprende la analogía entre el alma individual y la ciudad justa.
Puntos clave
- Platón, en la Carta VII, considera que los estados de su tiempo están mal gobernados y ve su obra como un tratado de medicina política.
- La teoría del Estado justo se apoya en la tesis del filósofo gobernante y en la teoría de las Ideas, frente a la doxa de los sofistas.
- La sofocracia platónica aplica el intelectualismo moral socrático: solo quien conoce lo justo y lo bueno puede actuar justamente.
- La élite gobernante se forma seleccionando las mejores naturalezas y educándolas mediante las Matemáticas y la Filosofía.
- La polis se divide en productores (templanza), guardianes (valor, coraje y fortaleza) y gobernantes (phronesis), según la naturaleza del alma.
- La ciudad es justa cuando cada clase adquiere las virtudes que le corresponden, en correspondencia con la estructura tripartita del alma.
El Filósofo Gobernante
La República de Platón (427-347 a.C.) supone la primera reflexión racional de los asuntos de la polis. Así, en la Carta VII, Platón argumenta que todos los estados de su tiempo (Estados empíricos) están mal gobernados, por lo que buscó el remedio en la filosofía y consideró su obra “un tratado de medicina política”. Su teoría del Estado Justo se fundamenta en la tesis del filósofo gobernante y en la teoría de las Ideas.
Platón pretende salvar el gobierno de la “doxa" de los sofistas, principales valedores de la democracia ateniense. La política platónica parte de unos valores eternos e inmutables (episteme), y así, su Estado ideal estará escrito en el Mundo de las Ideas.
La teoría del Estado Ideal platónico defiende la propuesta aristocrática del filósofo gobernante. Esta sofocracia y meritocracia es el resultado de aplicar el intelectualismo moral socrático a la política: solo puede actuar de forma justa y buena quien conoce lo que es justo y bueno; y que, mediante el estudio se pueden adquirir las virtudes cardinales imprescindibles para la felicidad.
Los filósofos son los que mejor pueden ejercer como gobernantes porque la filosofía proporciona el conocimiento de las Ideas de Justicia y de Bien de las polis (tecnificación de la política). Cabe señalar la conexión también entre onto- epistemología y política en el pensamiento platónico. Aquel que no haya sido educado, no será un gobernante justo, se tratará de un “idiotikós” (un político que tan solo se preocupa de su propio beneficio). Por contra, el “politikós” busca el bien común de la sociedad.
Además, su teoría del Estado Justo se basa en una “teoría de la élite” que destaca en formación intelectual y superioridad moral, gracias al conocimiento de la verdad y Bien. Esta requiere de dos cosas: En primer lugar, una selección de las “mejores naturalezas”, es decir, preponderadamente racionales y con ciertas cualidades innatas para aprender; y en segundo lugar, una educación que potencie aquellas cualidades a través de las Matemáticas y la Filosofía. Solo después de este proceso, estarán preparados para gobernar.
Cabe destacar el carácter comunitarista del pensamiento platónico que defiende la imposibilidad de desarrollarse plenamente sin sociedad. Su Estado Justo sigue el modelo de un organismo vivo “como los de las colmenas”, compuesto por clases sociales que desempeñan una función en beneficio a la comunidad entera (organismo político). Por tanto, Platón concibe el Estado como una comunidad de individuos que se coordinan para vivir beneficiándose todos de la contribución de cada uno, subordinando los intereses personales a los de la colectividad (concepción estatalista de la política).
Al igual que en su antropología aparece una concepción tripartita del alma, el Estado Ideal está jerarquizado y se divide en tres clases sociales según la naturaleza del alma y educación recibida. Las polis debe ser un reflejo del alma individual. En el eslabón más bajo se sitúa la casta de los productores cuya función es producir comida, artefactos, ocio... En ellos predomina el alma apetitiva, con inclinación por las posesiones materiales, por lo que deben desarrollar la virtud cardinal de la templanza. Esta clase no está interesada en el conocimiento, por tanto, no debe participar en el gobierno (contra el principio de la isocracia). Por encima, se encuentran los guardianes se encargan de defender la ciudad, En ellos predomina el alma irascible, son amantes de la justicia y el honor ( alma “fogosa” e intelectual), por lo que deben adquirir las virtudes cardinales del valor, coraje y fortaleza, y llevar una vida ascética. Por último, en la cúspide se hayan los gobernantes cuya función es organizar y armonizar la sociedad. De entre los guardianes son seleccionados cuidadosamente los futuros gobernantes que serán educados en el “arte de gobernar” (conocimiento de las Ideas a través de las matemáticas y la filosofía). También, deben adquirir la virtud de la phronesis para controlar sus impulsos apetitivos a la razón.
En conclusión, la polis es justa cuando cada clase social adquiere las virtudes que le corresponden según la naturaleza de su alma (isomorfismo estructural entre el alma y la ciudad).
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Por qué Platón considera que los filósofos deben gobernar?
Porque la filosofía proporciona el conocimiento de las Ideas de Justicia y de Bien, lo que permite una política tecnificada. Según el texto, solo quien conoce lo justo y lo bueno puede actuar de forma justa.
¿Qué es la sofocracia en el pensamiento platónico?
Es el gobierno de los sabios o filósofos, una propuesta aristocrática y meritocrática que resulta de aplicar el intelectualismo moral socrático a la política.
¿En qué clases se divide el Estado ideal de Platón?
Se divide en productores, guardianes y gobernantes. Cada clase corresponde a una parte del alma: apetitiva, irascible e intelectual, respectivamente.
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