Golpe de Estado del 23-F en España: Causas, Desarrollo y Consecuencias (1981)
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 4,47 KB
El Golpe de Estado del 23-F en España: Causas, Desarrollo y Consecuencias (1981)
Causas del Golpe de Estado
Los contactos conspiradores comienzan en el verano de 1980. El Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F) se produce durante la sesión de investidura de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. La situación de parálisis, la crisis de liderazgo y el malestar creciente en la opinión pública, con un paro del 12% y el desgaste por el proceso autonómico, generaban un clima de inestabilidad. La división interna de la UCD, donde era difícil separar las disputas ideológicas de los enfrentamientos personales, se agudizó. La crisis interna del Gobierno y la dimisión de Suárez dieron un empujón a los militares para llevar a cabo el Golpe de Estado.
Las expectativas golpistas fueron alimentadas por la actitud irresponsable de los líderes de la oposición, incluidos los socialistas, que especulaban con la posibilidad de un gobierno de concentración nacional dirigido por un militar de prestigio. Armada y Milans del Bosch tenían un plan golpista que incluía la marcha de la División Acorazada Brunete sobre Madrid y la intervención de Armada en nombre del Rey.
Desarrollo del Golpe de Estado
La actuación del Rey fue decisiva: se negó a recibir a Armada y realizó llamadas a los capitanes generales para que no siguieran el ejemplo de Milans del Bosch, quien había declarado el Estado de Guerra en Valencia. La lealtad al Rey y la obediencia de los generales Lachi, Gabeiras, Aramburu Topete y Sáenz de Santamaría fueron determinantes para que el golpe no triunfara. A la 1:20 de la madrugada, el mensaje televisado del Rey confirmó el fracaso del golpe.
Consecuencias del Golpe de Estado
Paradójicamente, los militares golpistas ayudaron a consolidar el régimen democrático. Se reforzó la legitimidad de Juan Carlos I como monarca constitucional.
El Gobierno de Calvo Sotelo
Calvo Sotelo, procurador en Cortes durante los últimos años del franquismo, relacionado con el mundo de la empresa, de convicciones monárquicas y colaborador de Suárez, consiguió la investidura el 25 de febrero con los votos favorables de Alianza Popular (AP) y los nacionalistas catalanes. Formó el primer gobierno sin militares desde la instauración de la democracia.
Iniciativas del Gobierno de Calvo Sotelo
- Normalización de las relaciones con las Fuerzas Armadas: Se renovó la cúpula militar. El hombre de confianza en el CESID, Manglano, renunció a investigar el golpe a fondo. Las sentencias fueron livianas, salvo para Tejero y Milans del Bosch. El Gobierno recurrió e igualó la sentencia de Armada al resto.
- Acuerdo Nacional de Empleo: Se impulsó una política de concentración socioeconómica que permitió llegar a un acuerdo nacional de empleo.
- Proceso Autonómico: El objetivo del Gobierno era reconducir el proceso y racionalizar y armonizar los estatutos que tenían rango de ley. En los primeros meses de 1982 se promulgaron diez estatutos. En julio se aprobó la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA).
- Ingreso en la OTAN: Otro reto era salir del aislamiento exterior y entrar en las instituciones europeas. Calvo Sotelo solicitó la entrada en la OTAN. En 1981, el Congreso aprobó la solicitud. En mayo de 1982, España se convirtió en miembro de la OTAN, con la oposición del PSOE.
El Triunfo del PSOE en las Elecciones de 1982
El éxito del PSOE en las elecciones de 1982 marcó el declive de la UCD. La fuerza política que había protagonizado la Transición desaparecía por no ser capaz de crear un partido de masas con una ideología definida. El triunfo del PSOE fue incontestable, con 202 diputados y 10 millones de votos. No fueron unas elecciones ordinarias: trabajadores, sectores profesionales, jóvenes que votaban por primera vez, parte importante de las clases medias urbanas y la sociedad rural acudieron a las urnas para dar su apoyo a un partido con 100 años de historia. El PSOE contaba con líderes jóvenes y un programa reformista que prometía estabilidad y seguridad. El partido no tenía que ver con el franquismo, sino con la represión y con los vencidos de la Guerra Civil. La clandestinidad le otorgaba un aura de legitimidad.
La Transición acabó el 28 de octubre de 1982, cuando Felipe González se convirtió en presidente del Gobierno.