La Gran Depresión: Orígenes, Crisis Bancaria e Impacto Económico
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Causas de la Gran Depresión
Gran Depresión:
Causas:
En primer lugar, hay que señalar la sobreproducción industrial, cuyas primeras muestras eran ya evidentes antes del hundimiento de la bolsa. Diversos indicadores de la actividad industrial mostraban que el ritmo de crecimiento se estaba desacelerando en EEUU. La economía había entrado en recesión incluso antes del desplome bursátil.
En segundo lugar, la crisis de liquidez favoreció la expansión de la crisis. La caída de las acciones generó una cadena de impagos y provocó el cierre de muchas industrias y entidades bancarias. La necesidad de liquidez forzó la retirada de inversores en Europa y la cancelación de muchos créditos a países exportadores de alimentos, lo que a su vez aceleró el descenso de los precios (deflación).
En tercer lugar, la caída del consumo fue provocada por el paro y el convencimiento de que la situación económica iba a empeorar. Varias causas influyeron en este descenso del consumo: la disminución de la capacidad adquisitiva, el temor a ser despedido del trabajo, la caída de los precios agrarios y el endeudamiento provocado por la adquisición en años anteriores de bienes de consumo duraderos, lo que a su vez inició el descenso de los precios.
Crisis Bancaria e Industrial
La sobreproducción, la falta de dinero y la caída del consumo hicieron que en pocos meses la crisis de la Bolsa se convirtiese en una crisis que acabó afectando a todos los sectores de la economía.
El sistema bancario se vio afectado: por un lado, el hundimiento bursátil hizo que los deudores no pudieran devolver sus préstamos y, por otro, la mayoría de los bancos habían aceptado acciones de la Bolsa como garantía de los préstamos. El miedo a la quiebra de los bancos asustó a la población, que acudió masivamente a retirar los efectivos de sus cuentas. Todo ello desató la crisis bancaria: quebraron miles de bancos y muchos estadounidenses perdieron todo lo que tenían. Los bancos redujeron enormemente la concesión de créditos para la industria y el consumo, lo que agravó aún más la situación al impedir a muchas empresas y familias mantener el consumo.
Se dudaba de que los productos a fabricar pudieran encontrar comprador. En pocos meses, los stocks aumentaron considerablemente y los precios disminuyeron un 32% entre 1929 y 1932. El subconsumo y la caída de las inversiones indujeron la crisis industrial. La caída de la actividad industrial supuso un gran aumento del desempleo: entre 1929 y 1932 el número de parados pasó de 1.6 millones a 4.3 millones. La pobreza se extendió entre la población.
El desempleo agravó aún más la contracción de la demanda: millones de parados sin ingresos dejaron de consumir, por lo que descendió de nuevo la producción industrial y agraria. La crisis alimentaba la crisis.