La Guerra Civil en Extremadura: Contexto, Represión y Vida Cotidiana
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2) La Guerra Civil en Extremadura
La radicalización de las posturas durante la primavera de 1936 era evidente. La fascistación se parte de la patronal agraria y su buen entendimiento con algunas facciones del ejército se esconden detrás de una sublevación que triunfó en Cáceres, pero que fracasó en Badajoz, donde no se le unieron parte de los altos mandos del Ejército y de la Guardia Civil. Extremadura fue el camino elegido por Franco para hacer avanzar la sublevación desde Sevilla hasta Madrid.
Las operaciones militares
El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 fue secundado en Cáceres por buena parte del ejército y de la Falange cacereña. En pocas semanas, casi toda la provincia quedó controlada por los golpistas, con excepción de la zona de Navalmoral. En la provincia de Badajoz, los hechos fueron más complejos. La mayor parte de los mandos militares y de la Guardia Civil no secundaron el golpe de Estado. Una vez controlada Sevilla por los sublevados, Franco organizó un ejército que debía avanzar hasta Mérida por la Vía de la Plata y de ahí poner rumbo a Madrid con el fin de que cayera en pocas semanas.
Evolución política de las zonas
Durante la Guerra Civil, Extremadura quedó dividida en dos zonas:
- A) La zona Republicana: Se organizó el Consejo Provincial de Extremadura, que mantuvo casi todo el tiempo su capital en Castuera. Varios dirigentes del Partido Comunista tomaron un doble protagonismo tanto militar como civil en la dirección del consejo. Se intentó profundizar en la reforma agraria a través de colectivizaciones de tierras que se toparon con las dificultades de comercialización del producto.
- B) La zona Nacional: Se nombraron comisiones gestoras municipales dependientes de la estructura institucional que los golpistas iban organizando: Junta de Defensa Nacional y Junta Técnica del Estado. Su tarea fue la depuración de todos los organismos públicos de sello republicano, en especial en materia educativa.
La Represión
En la zona que quedó bajo el control de la República, se produjeron actos represivos contra el clero y los terratenientes de los pueblos. En la provincia de Cáceres, se asesinó a casi todos los líderes obreros de la época republicana, y en especial a aquellos que habían tenido responsabilidades políticas como Felipe Granado o Antonio Canales. La provincia de Badajoz quedó marcada por "la columna de la muerte", que llevaba un alto grado de violencia para amedrentar a otras zonas controladas por la República.
3) La vida cotidiana durante los años de la guerra: la represión.
Represión Franquista
La represión franquista constituye una categoría histórica con la que se da nombre al largo proceso de violencia física, económica, política y cultural que sufrieron durante la Guerra Civil, la posguerra y el régimen de Franco, los perdedores de la Guerra Civil Española -tanto marxistas y anarquistas como algunos republicanos-, quienes les apoyaban, los que eran denunciados como antifranquistas, algo grave en aquel entonces, así como los miembros de organizaciones políticas, sindicales y, en general, quienes no estaban de acuerdo con la existencia de la dictadura franquista. La represión franquista en la sociedad está dividida en varios tipos: la represión violenta y física, represión económica, laboral y administrativa. Causas: se dio con la finalidad de terminar la guerra. Gracias a esto acabó "el Maquis", una guerra de guerrillas en la posguerra. Abarcó también el campo de la censura, prohibiendo la pornografía y defendiendo el cristianismo.
La represión republicana
Tras el levantamiento, en las zonas en las que no triunfó la insurrección, se desató una revolución que propició la desaparición o transformación de muchas instituciones. En las grandes ciudades surgieron las fuerzas paralelas a las de orden público; cada partido político contaba con sus milicias y también disponían de sus propias "Checas", especie de cárceles al margen de la autoridad de la República, que pronto se significaron por la práctica de la tortura. La revolución se inició con una oleada de asesinatos, destrucciones y saqueos. En las grandes ciudades, las milicias de los diferentes partidos se dedicaron a dar el paseo a todo aquel que identificaban como potencial enemigo.