La Guerra de Marruecos y la Semana Trágica: Impacto Político y Social en España

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La Guerra de Marruecos y la Semana Trágica: Contexto y Desarrollo

La política colonial y la Guerra de Marruecos

Gran Bretaña deseaba limitar la presencia francesa en el norte de África para que no peligrara su control del Estrecho. Por ello, en 1906 se convocó la Conferencia de Algeciras, donde se decidió la creación de un protectorado franco-español en Marruecos, confirmado posteriormente por un tratado hispano-francés firmado en 1912. A España se le concedió una franja en el norte (el Rif).

El interés de España por esta zona era doble:

  • Motivaciones económicas.
  • La idea de recuperar el prestigio internacional tras el desastre de Cuba, tesis defendida por los llamados “africanistas”.

Sin embargo, en la zona del Rif, la presencia española fue contestada por las tribus bereberes. Los rifeños infligieron una importante derrota a las tropas españolas en el Barranco del Lobo en 1909, que llegó a poner en peligro la ciudad de Melilla. Ante esta situación, se decidió aumentar el número de soldados españoles en la zona, lo que provocó un movimiento de protesta popular apoyado por anarquistas, socialistas y republicanos.

La Semana Trágica de Barcelona

En julio de 1909 se inició la movilización contra la guerra mientras se embarcaban tropas en Barcelona hacia Marruecos. La revuelta duró una semana y tuvo un fuerte componente antimilitarista y de rechazo a la hegemonía social y cultural de la Iglesia.

Estallaron numerosos incidentes por las calles: barricadas, ataques e incendios de establecimientos religiosos. Las autoridades respondieron declarando el estado de guerra. El gobierno recuperó el control en los primeros días de agosto, pero el balance fue trágico: se dictaron 17 condenas a muerte y se ejecutaron 5. La que tuvo más repercusión fue la de Francisco Ferrer y Guardia.

Consecuencias políticas

Esta fuerte represión levantó una oleada de protestas en toda Europa. El gobierno conservador de Maura tuvo que enfrentarse a duras críticas, y los liberales y republicanos se unieron para exigir su dimisión. Alfonso XIII disolvió las Cortes en octubre de 1909 y traspasó el gobierno a los liberales.

En Cataluña, se acusó a la burguesía y a la Lliga Regionalista, por lo que empezó a formarse un nacionalismo republicano y de izquierdas que se concretó en la fundación de la Unión Federal Nacionalista Republicana (1910).