De Guillermo de Ockham a René Descartes: La Transformación del Pensamiento Filosófico Occidental
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El Nominalismo de Guillermo de Ockham: Los Universales como Signos
La concepción cristiano-medieval de Dios sostiene dos pilares fundamentales: 1) Dios crea libremente el mundo material y 2) Dios crea el mundo de acuerdo con las esencias que están en su propia mente. Guillermo de Ockham considera que dichas afirmaciones son contradictorias. Si Dios tuviera que crear un mundo de acuerdo con las esencias eternas, entonces Dios no sería libre, pues solo podría crear un mundo que fuese imagen de dichas esencias.
Dado que, desde una perspectiva cristiana, no puede negarse la libertad de Dios, habrá que concluir que Dios no se somete a ningún tipo de reglas para crear el mundo. Dios crea directamente a los individuos. Ockham niega la realidad extramental tanto de la versión platónica o agustiniana de los universales, como de las formas sustanciales.
La naturaleza de los universales
Para Ockham, los universales no son más que signos (entendiendo por signo todo cuanto representa otra cosa en algún aspecto). Se distinguen tres tipos de signos:
- Signos lingüísticos proferidos: La palabra hablada.
- Signos lingüísticos escritos: La representación gráfica.
- Signos lingüísticos concebidos mentalmente: Los conceptos.
El origen del conocimiento y el problema de lo universal
¿Cómo surgen tales signos? Ockham sostiene que solo existen individuos singulares. Por lo tanto, solo podemos tener conocimiento de individuos singulares. Sin embargo, cuando el conocimiento de los individuos se vuelve "confuso", surgen las nociones que engloban a varios individuos.
Esto parece plantear un problema, ya que la tradición occidental (iniciada por Sócrates) asume que solo hay un auténtico conocimiento si hay conocimiento de lo universal y necesario. No obstante, el triunfo de las tesis ockhamistas parecía echar por tierra la posibilidad de que hubiese algo universal y necesario en la realidad misma.
El Giro Gnoseológico de René Descartes
René Descartes da un giro radical al pensamiento filosófico. Con Descartes, la gnoseología arrebata el papel de protagonista a la ontología. Descartes comienza preguntándose cómo podemos conocer las cosas y concluye que solo hay conocimiento cuando estamos ante algo cierto. Un enunciado es cierto cuando es de tal naturaleza que nadie puede dudar de él.
La búsqueda de la certeza y la razón
¿Qué tipos de conocimiento poseerán esa característica de certeza absoluta? No serán aquellos que nos transmiten los sentidos, ya que estos resultan engañosos. Los conocimientos de los que no se puede dudar son aquellos que la razón elabora por sí sola, al margen de los sentidos.
Pero, al prescindir de esos datos empíricos, ¿qué queda? Lógicamente, quedan aquellos conocimientos que tengan una naturaleza cuantitativa, los cuales pueden ser procesados puramente por el intelecto.