Guillermo de Ockham: Voluntarismo, Nominalismo y la Separación entre Razón y Fe

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La Distinción entre Teología y Filosofía

Para Ockham, la teología es distinta de la filosofía, ya que lo cierto para la fe es sólo lo probable para la razón. Aunque acepta el argumento ontológico de San Anselmo, define a Dios como pura y libre voluntad (**voluntarismo**). Además, afirma que el individuo es más perfecto que las formas o esencias (**nominalismo**).

Ockham no admitió las dos vías de la fe y la razón para encontrar una misma verdad. Según él, la filosofía debe ocuparse del mundo natural y finito.

Los Principios de la Crítica de Ockham

La crítica de Guillermo de Ockham se fundamenta en dos principios:

1. La Omnipotencia Divina

Ockham llevó el postulado de la absoluta libertad y **omnipotencia de Dios** hasta sus últimas consecuencias. Un ser omnipotente es pura voluntad, es absolutamente libre, sin restricción alguna. Este ser es el único necesario, cualquier otro es radicalmente contingente. Por lo tanto, el hombre debe renunciar a explicar por qué el mundo es como es; sólo puede referir cómo es de hecho el mundo hasta que deje de ser así.

De Dios sólo sabemos su absoluta libertad, por lo que la teología natural o racional es imposible. La voluntad de Dios no es accesible racionalmente, sólo es cognoscible a través de la fe, gracias a la revelación. Es por esto que la razón debe atenerse a lo concreto, a lo inmediato de nuestra experiencia.

2. El Principio de Economía: La "Navaja" de Ockham

Según este principio, se tiene que buscar siempre la explicación más sencilla, utilizando sólo los elementos necesarios. Con Ockham, la experiencia se recupera como fuente de conocimiento.

El Problema de los Universales: Aquino vs. Ockham

Las posturas que había en torno al problema de los universales de Aquino y Ockham fueron:

  • Realismo moderado: el universal existe en la mente como concepto. (Aquino)
  • Antirrealismo moderado o nominalismo: Los universales no son cosas, ni palabras, son nombres que tienen significado, pueden predicarse de las cosas. Ockham es un nominalista. Las cosas tienen semejanzas y eso permite que puedan ser representadas por un signo que se pone en lugar de ellas.

Consecuencias en el Ámbito del Conocimiento

La consecuencia de todo esto en el ámbito del conocimiento es la siguiente: no hay conocimiento por abstracción, pues este tipo de conocimiento deja de lado lo sensible y particular. Además, si los conceptos universales son unos símbolos elaborados por nosotros mismos y sin un correlato, entonces no nos permiten saber que una cosa que existe, existe realmente o si una cosa que no existe, no existe.

Así pues, esto incide en la **separación entre razón y fe**.

La esencia del singular se reduce a su existencia: existen tantas esencias como individuos.

El mundo de Ockham es un mundo de realidades simples.

Esta es la función de la **navaja de Ockham**: eliminar de la filosofía todos aquellos conceptos que o bien son innecesarios o bien no tienen un correlato en la experiencia sensible.

La Moral

En Santo Tomás, Dios crea al hombre con arreglo a la idea que Él se ha formado y le da una naturaleza que lleva impresa una ley natural, expresión de la ley divina. El hombre debe descubrir cuáles son las normas de esa ley natural, que obedece a lo que Dios quiere que haga. El bien y el mal en el orden moral será aquello que se atiene o no a esa ley natural. Así pues, Dios sólo nos pedirá que hagamos aquello que podemos hacer en función de nuestra naturaleza y de esa ley natural.

Para Ockham, sin embargo, lo bueno y lo malo no obedecen a ninguna esencia o ley natural sino a la **libre voluntad de Dios**.