Habermas y la acción comunicativa: diálogo, justicia y ética del discurso
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La fuerza del diálogo: Habermas y la crítica a la teoría de la justicia
La fuerza del diálogo: Jürgen Habermas ha sido el pensador que ha dirigido las críticas más importantes hacia la teoría de la justicia de Rawls. Para Habermas, el gran problema que presenta la teoría sobre la justicia reside en que la posición original encierra un ideal irrealizable políticamente en nuestras sociedades. Habermas afirma que su teoría de la acción comunicativa supone un modelo ético‑político mucho más eficaz.
Teoría de la acción comunicativa y ética del discurso
Teoría de la acción comunicativa y ética del discurso: El núcleo central de la filosofía de Habermas es la denominada teoría de la acción comunicativa, que sienta las bases de la ética del discurso. Para Habermas, el diálogo es el elemento que permite comprender los intereses que mueven a los integrantes de una sociedad. Este diálogo debe estar sujeto a unas normas muy concretas para que se puedan obtener acuerdos.
Principios básicos del diálogo
Principios básicos del diálogo:
- Libertad: nadie puede ser coaccionado para hablar o no hablar.
- Seriedad: intención de solucionar el problema tratado.
- Validez: el diálogo debe incluir a todos los afectados.
- Simetría: todos los interlocutores se constituyen en una comunidad ideal de diálogo.
De los diálogos establecidos pueden surgir normas que alcanzarán rango intersubjetivo si se atiende a lo siguiente:
Principio de universalidad
Principio de universalidad: toda forma, para que sea considerada universal, ha de contar con la aceptación libre por parte de todos los afectados de los efectos que se deriven de su cumplimiento.
Principio de la ética del discurso
Principio de la ética del discurso: solo pueden considerarse válidas las normas que encuentren o puedan encontrar aceptación por parte de todos los interlocutores del discurso.
Justicia y felicidad
Justicia y felicidad: Estas normas no son eternas ni absolutas. Toda norma es susceptible de ser revisada y mejorada para que ningún interlocutor de la comunidad ideal pueda sentirse apartado o no reconocido. Esta es la principal diferencia de la posición de Habermas con respecto a otro tipo de posturas éticas.
De todo ello se desprende que la justicia y la felicidad son realizaciones prácticas de los individuos. Se consiguen a través de la argumentación y la exposición de motivos.
Estas realizaciones necesitan de una sociedad y de unas instituciones que promuevan los mecanismos para conseguir una verdadera comunidad ideal de diálogo.