Historia de la URSS Post-Stalin: De la Hegemonía a la Crisis del Sistema Soviético

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La URSS después de Stalin: De la Hegemonía a la Desestalinización

La victoria de la URSS en la Segunda Guerra Mundial aumentó extraordinariamente su prestigio y el de su poderoso líder, Iósif Stalin. Con él comenzó la gran expansión del comunismo y la URSS se convirtió en una superpotencia económica y militar, capaz de disputar el dominio mundial a Estados Unidos, con quien mantendría una frenética carrera armamentística.

El sistema socialista soviético continuaba basándose en la existencia de un solo partido, el PCUS, del que procedían todos los gobernantes. El máximo órgano legislativo seguía siendo el Presídium del Sóviet Supremo. El sistema unía estrechamente el Partido y el Estado; no se permitía la disidencia y existía una ideología oficial y única: el socialismo leninista. El Estado soviético estaba regido por una Constitución que tenía un carácter muy distinto de las constituciones del mundo occidental, pues todo se orientaba al mantenimiento del socialismo, con una absoluta limitación de otras opciones políticas y de las libertades públicas.

La política económica se basaba en la planificación centralizada: completo dominio de la economía por parte de la dirección estatal, inexistencia del mercado (aunque no de la moneda), propiedad estatal o colectivizada de todos los bienes de producción y, teóricamente, igualdad absoluta de todos los ciudadanos soviéticos. Sin embargo, el sistema fue generando un estrato de gobernantes a varios niveles que acabaron constituyendo una nueva clase dirigente privilegiada, conocida como la Nomenklatura.

Tras la muerte de Stalin en 1953, se empezó a poner en discusión la obra del dictador y se criticaron sus métodos, que tantas víctimas habían costado. Nikita Jruschov, quien gobernó la URSS durante prácticamente una década, puso en marcha un nuevo estilo de gobierno que comprendía la desestalinización, es decir, la lucha contra el culto a la personalidad que había acompañado a Stalin. Fue célebre su Informe Secreto, presentado en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, celebrado en 1956.

Liderazgos Post-Jruschov: Estancamiento y Continuidad

Jruschov fue sustituido por Leonid Brézhnev en la secretaría del PCUS y, poco después, también en la jefatura del Estado. La jefatura de Brézhnev, que duró hasta su muerte en 1982, fue una de las más largas en la historia de la URSS. Le sucedieron dos breves mandatos: el de Yuri Andrópov, de 1982 a 1984, y el de Konstantín Chernenko, en 1985. Durante estos periodos, no hubo intención de poner en marcha un plan de reformas significativo.

Inmovilismo y Crisis del Sistema Soviético

El anquilosado modelo político y la falta de libertades generaban, desde hacía tiempo, críticas tanto en la URSS como en los países del Este, sobre todo por parte de los jóvenes, que pedían reformas y libertad de opinión. Por otra parte, este clima de descontento se hizo más agudo y peligroso para el sistema debido a los problemas económicos.

A principios de la década de 1970, el crecimiento económico y la indudable mejora del nivel de vida de la década anterior se habían estancado. La defensa del sistema socialista tenía un inmenso coste para la población, debido a la necesidad de atender prioritariamente a la defensa militar del bloque socialista frente a Estados Unidos, privilegiando el mantenimiento del aparato militar y la industria de armamento. En consecuencia, los niveles de oferta de los productos, la innovación en los bienes de consumo y el confort de la población no conseguían mejorar.

La situación se vio agravada por la recesión económica mundial iniciada en 1973. El hundimiento del comercio internacional redujo las exportaciones de los países del bloque del Este y dificultó sus importaciones de productos básicos (cereales), necesarios para alimentar a la población. Además, en los años sesenta, en la época de la Coexistencia Pacífica, se habían establecido relaciones financieras con Occidente debido a la revalorización del dólar.

Cuando a principios de la década de 1980 el capitalismo inició una profunda reconversión tecnológica y empresarial, los especialistas económicos y los dirigentes políticos soviéticos fueron conscientes de que los países occidentales, y especialmente Estados Unidos, estaban aventajados en el terreno económico, científico y tecnológico.