La Ilustración y el Absolutismo: Ideas Clave y Pensadores Influyentes
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El Absolutismo Monárquico y sus Desafíos
Los reyes absolutos crearon nuevos funcionarios con el objetivo de asentar su poder a nivel local. Pero estas medidas fueron insuficientes. Por eso, los reyes tenían que buscar la alianza de los poderosos, sobre todo de la nobleza. A cambio de esa cooperación, los reyes se vieron obligados a mantener el poder y la autonomía de todos aquellos con los que se aliaron. Se mantuvo el sistema fiscal, por lo que la nobleza y el clero siguieron sin pagar impuestos. Ni siquiera la justicia era impartida exclusivamente por el rey.
La Monarquía Absoluta en el Siglo XVIII y el Despotismo Ilustrado
Durante el siglo XVIII, en la mayoría de los países europeos se habían impuesto monarquías absolutas. Los reyes deseaban ampliar su poder. Para conseguirlo, plantearon una monarquía de reforma basada en las ideas de una corriente filosófica nueva: la Ilustración. La política de reforma atacó varios frentes. Por una parte, se siguió intentando reforzar el Estado, centralizar la administración, mejorar el ejército y reducir el poder de los parlamentos y otras instituciones. Por otra parte, se buscó mejorar la economía y favorecer la ciencia y la educación. Pero ninguna de estas reformas alteró la base del Antiguo Régimen. Se mantuvieron la sociedad estamental y el régimen señorial.
La Ilustración: Principios y Expansión
Características Fundamentales de la Ilustración
- El predominio de la razón.
- La crítica como instrumento de censura.
- La defensa de la autonomía del poder civil.
- La tolerancia religiosa.
- Un elevado interés por la economía y el progreso material.
- La educación como instrumento para difundir la razón.
- El interés por las ciencias experimentales.
La Ilustración se inició en el periodo de 1680-1730 en Inglaterra y las Provincias Unidas. Su expansión se generalizó por Europa y Francia se convirtió en el centro de difusión del ideario ilustrado. Los focos principales fueron ciudades portuarias y las grandes capitales.
Pensadores Clave de la Ilustración
John Locke (1632-1704)
Pensador y filósofo inglés que ejerció una gran importancia en el pensamiento político, social y religioso. Su obra fue el fundamento del liberalismo político. Criticó el absolutismo y defendió el derecho de rebelión frente a la tiranía. Pensaba que el poder debía dividirse: unos debían aprobar las leyes y otros debían gobernar. Opinaba que los hombres son libres e iguales por naturaleza.
Montesquieu (1689-1755)
Criticó el despotismo porque en él no había leyes ni reglas y se basaba en el temor. Defendió la división de poderes siguiendo el modelo inglés.
Voltaire (1694-1778)
Fue el más genuino. Admirado por toda Europa, era especialmente enemigo del fanatismo, la intolerancia y la superstición religiosa.
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778)
Consideraba la sociedad en la que vivía como corrupta, dominada por la sed de riqueza, la competitividad y la injusticia. Defendió que el ser humano es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe, convirtiéndolo en un ser insolidario.
El Liberalismo Económico y sus Exponentes
Los principios fundamentales del liberalismo económico incluyen:
- La propiedad privada.
- La libre empresa, libre contratación de mano de obra y libre regulación del sistema productivo.
- Un mercado libre.
Adam Smith (1723-1790)
Según Adam Smith, lo que motiva a las personas a actuar en economía era el interés individual. Esta doctrina apoyaba la iniciativa privada frente al Estado. Smith defendió que la riqueza procedía del trabajo humano y no de la acumulación de metales o tierras. Él pensaba que si se dejaba actuar libremente a la iniciativa privada se produciría un crecimiento continuo que beneficiaría a todos.
Thomas Robert Malthus (1766-1834)
Observó que la población crecía a un ritmo mayor que los alimentos y se producía un aumento de la mortalidad, y propuso reducir la natalidad.
David Ricardo (1772-1823)
Opinaba que era necesaria la libre circulación de productos agrícolas entre los países y una división internacional del trabajo.
John Stuart Mill (1806-1873)
Defendió la iniciativa individual, la acumulación de capital y el libre mercado competitivo.