Impacto de la Revolución Industrial en la Industria Textil y el Transporte
Los sectores pioneros
La industria textil algodonera fue el sector más importante de la industrialización británica. En el siglo XVIII se prohibió la importación de tejidos de algodón estampados, lo cual hizo que John Kay inventase la lanzadera volante, un telar que permitía tejer piezas más grandes en menos tiempo. James Hargreaves ideó la Spinning Jenny, una máquina de hilar que multiplicaba la capacidad de las antiguas ruecas manuales. La máquina de vapor ya existía en ese entonces, inventada por James Watt en 1769. En las minas se empleaban bombas que aprovechaban la fuerza del vapor producida por la combustión de carbón.
Los transportes
En 1814, George Stephenson construyó la primera locomotora de vapor y en 1829 obtuvo la concesión para construir la primera línea de ferrocarril. El ferrocarril se convirtió en el motor principal de la industrialización; en apenas 20 años se triplicó la producción del hierro y del carbón. La navegación a vapor se inició antes, pero tuvo un progreso más lento. El barco de vapor ideado por Robert Fulton recorrió el río Hudson y durante décadas los buques de vela convivieron con los de vapor.
El comercio y el capital
La revolución de los transportes hizo posible la integración de los mercados nacionales y del comercio exterior a larga distancia, acercando las relaciones entre mercados, países y continentes (textil). El proceso de industrialización necesitaba grandes inversiones de capital; las empresas eran familiares y dedicaban una parte de sus beneficios a la mejora de su proceso productivo. Se crearon las sociedades mercantiles, que eran formadas por varios inversores. El tipo más conocido era la sociedad anónima.
La expansión de la revolución industrial
Europa noroccidental fue la primera zona en sufrir el proceso industrializador debido al avance tecnológico y a la estructura social y política más igualitaria. Gran Bretaña fue el primer país donde se sucedieron los primeros cambios por tres razones: la revolución agraria, el cambio tecnológico y el desarrollo de un mercado interior y exterior.