El Imperio de Carlomagno: Auge, Reformas y Legado Cultural

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Expansión y Consolidación del Poder

Carlomagno fijó su capital en Aquisgrán. Desde allí avanzó en dirección al norte de Italia en auxilio del Papa, que había solicitado nuevamente ayuda para frenar la intervención lombarda en territorios pontificios (773). Carlomagno llegó a ser el amo de todas las tierras que dominaban los germanos. Además, logró aplastar a los ávaros, liberando así a los sometidos eslavos, quienes se reconocieron como súbditos. Por el oeste sucumbieron los bretones, que tuvieron que pagarle tributo. Los sajones fueron también sometidos y cristianizados. Intentó liberar a la España católica del dominio musulmán, empresa en la que fracasó.

Relaciones con el Papado

Durante todo su reinado mantuvo buenas relaciones con el papado. Se consideraba que donde Adriano era Papa, Carlomagno era rey. La autoridad papal llegó a honrarle contabilizando el tiempo a partir de su reinado.

El sucesor de Adriano, León III, buscó también mantener una estrecha alianza con Carlomagno, pero en esta ocasión el monarca quiso manifestar su supremacía frente al papado. Sin embargo, al ser coronado emperador, se vio "a los pies" de la autoridad eclesiástica.

Organización del Imperio

En el año 800, Carlomagno intentó resucitar el Imperio Romano de Occidente, pero ahora con dos jefes: uno espiritual y otro temporal. Le urge organizar el imperio. Marcas y ducados fueron delimitados en las zonas fronterizas para vigilar a los vecinos y proteger el corazón del imperio. En el interior, los condes fueron los agentes del emperador. Los "enviados del señor" supervisaban a los funcionarios velando por el respeto a las normas emanadas del poder central.

El Contexto Cultural y Económico

Carlomagno llegó al poder cuando reinaba la oscuridad en las tierras bajo su dominio, en marcado contraste con la vecina Hispania, donde los árabes desarrollaban una refinadísima cultura. El punto de partida de esta situación lo encontramos en la acción destructiva derivada de las guerras de conquista protagonizadas por la nobleza franca, cuya formación personal privilegiaba básicamente lo bélico. La alfabetización, entonces, quedó limitada a algunos clérigos, quienes estaban vinculados con antiguas familias romanas.

El analfabetismo y la falta de conocimientos elementales de aritmética comprometieron la buena administración de los dominios conquistados. La actividad bélica consumía crecientes recursos, a la par que los caminos se arruinaban y las ciudades decaían. La agricultura volvió a formas de trabajo prerromanas. Los escasos excedentes agrícolas eran acaparados por señores y guerreros que no trabajaban, lo que favorecía la pauperización de los campesinos y la declinación de la población. Así, la disminución de la población rural motivó a los señores nobles a declararlos adscritos al suelo, perdiendo entonces su libertad de movimiento y pasando a ser siervos.

Las Reformas de Carlomagno: El Renacimiento Carolingio

Carlomagno se propuso revertir las tendencias negativas de su tiempo. En lo económico, para agilizar el comercio, creó una moneda de plata.

Estableció escuelas bajo la tutela de los eclesiásticos para fomentar la difusión de la lectoescritura. El propio emperador intentó, de acuerdo a una biografía escrita por su secretario Eginardo, aprender el arte de leer, escribir y contar mediante números, lo que resultaba algo complicado, ya que se hacía con la numeración romana. En el arte de escribir se idearon las minúsculas, que ocupaban menos espacio, por lo que podían entrar más letras en un pergamino. Su uso lo hemos recibido como herencia de los carolingios. En la escuela palatina de la corte se copiaron cuidadosamente manuscritos clásicos, se redactaron crónicas y se escribieron breviarios religiosos. Toda esta acción cultural fue bautizada posteriormente como Renacimiento Carolingio, el cual no traspasó el círculo de los eclesiásticos y nobles ligados a la corte. En lo judicial, Carlomagno inauguró los jurados. Un conjunto de honorables dirimían sobre una cuestión en disputa, suprimiéndose así el combate entre los nobles; y la ordalía o juicio de Dios, practicada en el sector popular: en esta modalidad, el acusado tomaba un metal al rojo y si se sanaba de la quemadura, quedaba probada su inocencia.

El Legado de Carlomagno

A la muerte de Carlomagno, una serie de guerras civiles y de nuevas invasiones bárbaras oscurecieron el panorama. La luz carolingia se hizo tenue de nuevo.