El Imperio de Carlos V: Herencia, Conflictos Internos y Expansión Europea
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El Imperio de Carlos V: Conflictos Internos (Comunidades y Germanías)
La Llegada de Carlos I y el Rechazo Inicial
A la muerte de la Reina Isabel la Católica en 1504, su herencia pasó a su hija Juana y a Felipe. La muerte prematura de Felipe y la supuesta locura de Juana provocaron el regreso de Fernando como regente de Aragón, hasta la llegada de Carlos I.
Carlos I, un joven nacido en Gante, apenas conocía el español ni las tradiciones hispanas, y no tenía una gran preocupación inicial por España. En 1517, se hizo cargo de la Corona, lo que provocó un fuerte rechazo en la Corte española.
La Concentración de Poder y Territorios
Carlos I se convirtió en el monarca más poderoso de su época, gracias a una vasta herencia territorial:
- Por vía paterna (Maximiliano de Habsburgo): Los territorios de la Casa de Habsburgo en Austria, territorios del norte de Italia y la candidatura al título de Emperador alemán.
- Por parte de su madre (Juana y Fernando): Castilla, Aragón, territorios del Mediterráneo (Nápoles y Sicilia), enclaves en el norte de África, las islas Canarias y América.
Su llegada generó descontento, ya que vino acompañado por su corte flamenca, y los viejos consejeros de Fernando fueron sustituidos. Además, convocó Cortes para subir impuestos, pues necesitaba ingresos para financiar su candidatura al Imperio Alemán. Este descontento culminaría con la sublevación de las Comunidades.
En 1519, Carlos I fue elegido Emperador del Sacro Imperio Romano Germano, adoptando el nombre de Carlos V. Su visión era la de un único imperio bajo el símbolo de la cristiandad.
Conflictos Internos en la Península
La Revuelta de las Comunidades (Castilla, 1520-1521)
El movimiento comunero estalló en mayo de 1520. Previamente, se presentaron peticiones al rey para que cambiara su política, las cuales recogían el programa comunero, pero fueron ignoradas. Entre las peticiones más destacadas se encontraban:
- Que el rey viviera en Castilla, aprendiera el castellano y lo usase.
- Que adoptase las costumbres castellanas.
- Que no se extrajeran metales preciosos ni lana de España.
- Sustituir a sus asesores flamencos y usar la etiqueta de Castilla en lugar de la de Flandes.
- Una mayor representación de las ciudades en las Cortes.
Aprovechando la ausencia de Carlos I, la revuelta se inició en Toledo en 1520 y se extendió por las ciudades castellanas más importantes. En Tordesillas, donde estaba recluida Juana, se formó la Santa Junta, que exigía la retirada de los impuestos y negociaba con Juana para que volviera a reinar.
La respuesta de las tropas realistas fue atacar la zona sublevada. El movimiento tenía un fuerte componente antiseñorial. Cuando la nobleza vio atacados sus intereses (especialmente en la ciudad de Burgos), comenzó a mostrarse desleal con el movimiento comunero y se unió a Carlos. Las tropas de Carlos aniquilaron a los comuneros en la decisiva Batalla de Villalar, en 1521, aunque el movimiento resistiría en Toledo por un tiempo más.
Las Germanías (Aragón y Valencia, 1520-1522)
Otro movimiento, simultáneo pero en la Corona de Aragón, fue el de las Germanías. Se dio especialmente en Valencia y tuvo como desencadenantes una fuerte crisis económica en el comercio y un brote de peste, que hizo que los nobles se marcharan de las ciudades.
Esto dio lugar a un movimiento antiseñorial y, a la vez, racista, ya que los sublevados buscaban expulsar a los moriscos. Este odio fue propagado desde la Iglesia. Carlos V ordenó al virrey acabar con el conflicto en 1522. Un movimiento similar tuvo lugar en Baleares.
La Política Exterior de Carlos V
La política exterior de Carlos V se centró en la defensa de la hegemonía Habsburgo y la cristiandad, y se puede dividir en los siguientes aspectos:
Rivalidad con Francia
La rivalidad con Francia fue histórica y personal, centrada en el rey francés Francisco I. Carlos y Francisco compitieron por el título de Emperador, por Navarra, por las fronteras y posesiones en Aragón, y por el norte de Flandes. Las guerras se desarrollaron principalmente en Italia. Hubo un total de seis guerras con Francia, siendo el momento más importante la disputa por el Milanesado. En la Batalla de Pavía, en 1525, Francisco I fue aprisionado.
Conflictos en Italia
Aunque la Batalla de Pavía fue crucial, la presencia española en Italia se consolidó posteriormente. La Batalla de San Quintín, en 1557, fue ganada por el ejército español, asegurando la hegemonía en la península itálica.